Por Lucas Rodríguez
9 julio, 2019

La verdad es que el principal riesgo para ambas, es la contaminación de los océanos.

Si algo hemos aprendido de Pixar, es que una pequeña historia puede tener enormes repercusiones. Especialmente si es una historia animada. Los cortometrajes animados de Pixar nos han hecho todas las emociones posibles al ser humano, todo a veces en menos de cinco minutos.

Gracias a ellos, estos lugares han visto el potencial que este formato tienen para contar historias que tengan un efecto en la audiencia. Lo típico de Pixar son las familias y la amistad, pero eso no significa que una buena animación no pueda hablar de temas como la contaminación y el cuidado de la naturaleza. Digo esos temas porque esos son los que decidió usar un nuevo cortometraje producido por la fundación Reina Sofía. 

Se trata de ‘Lemon’, la historia de una pequeña tortuga que intenta realizar su ceremonia para convertirse en una tortuga adulta: llegar al océano.

Youtube: FundacionReinaSofia

Este corto documental está pensado para crear consciencia sobre el estado de los mares y cómo nuestros propios desechos han empeorado la vida de muchísimos animales. Es especialmente devastador si tomamos en cuenta que estamos poniendo en riesgo la vida de crías que tienen toda su vida por delante. 

Youtube: FundacionReinaSofia

En ‘Lemon’ vemos exactamente esto, pero sabiendo la información que acabo de entregar, sabemos que viene en camino algo terrible. La tortuga nace, corre hacia el mar, pero se topa con uno de sus peores enemigos: una gaviota dispuesta a atrapar lo que sea que distinga.  

Youtube: FundacionReinaSofia

La gaviota se acerca a la rotruga, pero una ola la toma y rescata. O eso creemos: cuando ya se encuentra en el agua, vemos que el ave se acerca, desciende con su pico de cazadora desplegado y recoge una pequeña cosa verde. Se la lleva con ella y no sabemos más sobre la pequeña tortuga. 

Pero un momento después, volvemos a ver a la tortuga. Está sana y salva. ¿Entonces qué se llevó la gaviota?

De vuelta en el nido de la gaviota, vemos que la comida no era para ella, sino que para su pequeño polluelo. La decepción en los ojos del hijo de la gaviota es obvio cuando trata de picotear su comida y se encuentra con algo duro e inerte: una pastilla de baño con olor a limón. 

De regreso en la tortuga, la vemos que sus problemas no se han acabado: a su alrededor, la basura y los plásticos ocupan cada centímetro del océano.

Youtube: FundacionReinaSofia

Este triste final da para pensar en lo que hemos hecho nosotros, los seres humanos. Con nuestra contaminación, hemos intervenido en cómo funciona la naturaleza. No es que la tortuga se haya salvado y obtenido un final feliz: por culpa de nuestro descuido, ambos animales terminaron sufriendo. 

Youtube: FundacionReinaSofia

Solo nos queda una cosa por hacer: limpiar los océanos. Es nuestra culpa, nosotros debemos hacernos cargo.