Por Antonio Rosselot
8 agosto, 2019

«La cosa se puso tan grave, que tuve que ir para afuera y prender uno antes de volver al monopolio de los monólogos. Escúchame, pasé por Hollywood y he visto a muchos narcisistas, pero este tipo estaba por sobre todos. Me voló la cabeza», dijo el actor a Esquire.

Me imagino que todos en este mundo hemos vivido alguna situación en la que digamos: «No, yo no pertenezco aquí»: cenas incómodas de negocios, citas en donde no hay nada en común con la otra persona o una fiesta de cumpleaños en donde sólo conoces a la persona celebrada, por ejemplo. Incluso los actores famosos han vivido estas situaciones. Si no lo creen, pues mejor pregúntenle al gran Woody Harrelson.

Esquire

Harrelson tiene fama de ser un tipo muy relajado y fácil de llevar, que es capaz de aguantar a gente indeseable que hace comentarios indeseables. Pero todo el panorama cambia cuando en tu mesa está sentado Donald Trump.

En 2002, Harrelson fue invitado a cenar con el actual presidente de Estados Unidos cuando éste último aún era un magnate de los negocios inmobiliarios. El actor recibió la invitación de parte de Jesse Ventura, en ese entonces gobernador de Minnesota; el político le pidió a Harrelson que lo acompañara a dicha cita con Trump, ya que tenía la sospecha de que el magnate le ofrecería un cargo en las elecciones del partido Demócrata (sí, Demócrata) de 2004.

Veamos qué dijo Harrelson, entrevistado por la revista Esquire.

«Todos nos juntamos en la Trump Tower, y nos sentamos en una mesa. Melania estaba allí, pero aún no estaba casada con Trump. Y déjame decirte que fue una cena horrible. Dos horas y media. (…) En una cena normal con cuatro personas, cada una de ellas tiene derecho a un 25% de la conversación, ¿cierto? Yo diría que Melania habló un 0,1% quizás, yo un 1% y Jesse, el gobernador, habló un 3%. Trump se llevó todo el resto de la conversación».

Fue en la mitad de la conversación cuando Harrelson decidió que había llegado a un punto crítico. Trump era demasiado para su cabeza, así que decidió salir del lugar, relajarse y distraerse con un porro de marihuana. El mejor remedio para combatir a los narcisistas es hacer como que estás escuchándolos pero en verdad no hacerlo, y claramente, el porro le sirvió para distraerse por el resto de la noche.

Esquire

«La cosa se puso tan grave, que tuve que ir para afuera y prender uno antes de volver al monopolio de los monólogos. Escúchame, pasé por Hollywood y he visto a muchos narcisistas, pero este tipo estaba por sobre todos. Me voló la cabeza».

Woody Harrelson a Esquire

Lo que dice el actor no es sorpresa para nadie. En los últimos años, el presidente de Estados Unidos ha demostrado ser de la peor calaña, haciéndole un culto constante a su ego y esparciendo mensajes de odio —principalmente racial— mediante todas las vías posibles.

Si me viese obligado a compartir una cena con ese personaje, probablemente también hubiese buscado la manera de hacerlo desaparecer de mi cabeza…