Por Kat Gallardo
14 julio, 2017

No sé ustedes pero yo creo que él no rompió esos vasos.

Es tan difícil llamarle la atención a un perrito. Uno llega a pensar que no hay nada malo que puedan haber hecho luego de mirar esos ojitos. Además no estábamos ahí cuando ocurrió. Los pugs son perritos buenos, puedo dar fe de esto (si alguna vez llegas a leer mi querido Gaspar, sabes que lo digo de corazón, ¡guau!).

Esta triste historia le ocurrió a Kai Johson, quien al llegar a casa vio que estaban todos los vasos de su bar rotos. Todos. Por completo. Inutilizables para siempre. Decidió buscar a el o los responsables y PUEDE que haya llegado a una conclusión.

Puede haber sido su pug, ¿okey? Tal vez su cara lo delata, pero -seamos honestos-, claramente tiene una muy buena explicación para todo este episodio, ¿quiénes somos nosotros para tirar la primera piedra?

“¿Alguna vez vieron a un pug con más culpa?”

A veces simplemente hay que creer. No puede ser que todas estas personas en Twitter estén equivocadas:

“Mi hombre es inocente!”.

“OMG él es demasiado bueno, honestamente creo que fue un accidente por favor busca evidencias en otro lugar”.

“Claramente, el gato de al lado se entró por la ventana. ¿Cómo se te ocurre imaginar que este pequeño lo hizo?”.

“Más te vale haberlo abrazado y haberle dicho que estaba todo bien, monstruo”.

Desde acá lo declaramos inocente y cerramos el caso para siempre.