Colaboración por Andrea Del P. Rosa Guzmán
Soy estudiante, futura abogada. Amante de la justicia y sobre todo, creyente de Dios.

“Alguien toca a la puerta y cuando miras, es que alguien quiere pasar a tu corazoncito. Y es ahí cuando te entran millones de dudas. ¿Fracasaré? ¿Estoy preparado? Satanás, ¿eres tú?”.

Después de un desastroso “romance” donde terminaste muy mal y te tomó tiempo superarlo, por fin tienes paz, estás pleno y preparado para una nueva relación, en caso de que llegue. Claro, porque siempre está ese vacío (si se puede decir así) de tener una persona para abrazar y que te abrace y todas esas cosas que suelen hacer las parejitas. Tan bellas, ¿no?

Cuando estás en la plenitud de tu soltería, vives, trabajas, quizás estudias, sales con tus amigos. Alguien toca a la puerta. Y cuando miras, es que alguien quiere pasar a tu corazoncito. Y quizás es quién menos te imaginas. Y ahí te entras millones de dudas. ¿Fracasaré? ¿Estoy preparado? Satanás, ¿eres tú? Comienzas a pensar si funcionaría y a veces, simplemente no puedes ver un futuro con esa persona a tu lado. Tranquilos, que no cunda el pánico. Es normal.

Es normal porque te tomó por sorpresa, no lo esperabas. Simplemente llegó sin tú quererlo, desearlo o llamarlo. El amor llegó y punto.

¿Te puedo dar un consejo? Date la oportunidad de volver a amar, a querer y dale la oportunidad a esa persona de hacerlo también y de la mano, vean lo que les depara el futuro juntos. Vuelve a amar, vuelve a querer, vuelve a sentir maripositas, vuelve a sentirte querido, vuelve a sentir lo que es el AMOR. Un sentimiento, una palabra que contiene tanto y vale tanto. Algo que no se les da a todas las personas y alguien llegó a tu vida para darte todo el amor que tiene. Date la oportunidad. Si fracasa, pues fracasó. Pero al menos lo intentaste y no te quedaste con la duda de… “¿Y si lo hubiera hecho?” Una pregunta que puede desatar muchas otras dudas, sentimientos y emociones en muy poco tiempo.

Vive. Sueña. Disfruta. Ríe. Llora. Corre. Pero sobretodo, AMA, AMA Y NUNCA DEJES DE AMAR. Porque es una de las pocas cosas que nos da el empuje, la fuerza y la gallardía para vivir.