Por Teresa Donoso
13 octubre, 2017

Ingredientes:

– 70 ml de leche tibia
– 15 g de levadura fresca
– 140 g de azúcar
– 1 yema de huevo
– 2 huevos
– 500 g de harina
– 1 pizca de sal
– La ralladura de 1 naranja
– 50 ml de jugo de naranja
– 100 g de mantequilla a temperatura ambiente cortada en cubitos

Para el glaseado:
– 1 huevo
– 1 cucharada de agua
– 1 pizca de azúcar
– 3 cucharaditas de azúcar

Preparación:

1. Mezcla la leche con la levadura y déjala reposando durante 10 minutos para que se active.

2. En un bol bate el azúcar con los huevos y la yema hasta formar una mezcla espumosa y clara.

3. Tamiza el harina con la sal sobre una mesa limpia; forma un montículo y haz un espacio grande en el centro de éste. Rellena este espacio con la levadura diluida en leche, la mezcla de huevos, el jugo y la ralladura de naranja. Incorpora poco a poco todos los ingredientes y forma una masa homogénea.

4. Añade la mantequilla e incorpórala bien, luego refrigera la masa durante 10 minutos (así evitaremos calentar demasiado la mantequilla).

5. Trabaja la masa con tus manos hasta lograr que esté flexible y homogénea. Luego ponla dentro de un cuenco untado con aceite, cúbrela con plástico film o un paño húmedo y déjala reposando en un lugar cálido durante 2 horas.

6. Pasado este tiempo, déjala fermentar dentro de la nevera entre 12 y 24 horas, o hasta que doble su tamaño.

7. Precalienta el horno a 180ºC.

8. Divide la masa en 3 porciones iguales, y a cada porción quítale 1/3 que se utilizará en la decoración.

9. Amasa cada porción de masa hasta convertirlas en una bola lisa. Divide los tercios quitados en tres partes: con una harás una bola que representará un craneo y con las otras dos haz 6 tiras que representarán los huesos.

10. Para el glaseado, mezcla el huevo con el agua y una pizca de azúcar. Pinta las bolas grandes con éste, y luego ponle las tiras de hueso en forma de cruz, presionándolas para que se adhieran bien. En el centro de esta cruz pon el craneo, presiónalo y vuelve a pintar nuevamente cada pan.

11. Hornea los panes durante 20 minutos o hasta que estén dorados. Retíralos del horno, espolvorear azúcar, déjalos enfriar, ¡y disfruta!