Por Teresa Donoso
10 junio, 2016

La número 2 es muy real, incluso si no siempre lo admitimos.

Padecer un trastorno de ansiedad no es lo mismo que ser muy nervioso. Significa que, por diferentes razones, situaciones completamente normales hacen que tu cerebro y tu cuerpo reaccionen de forma irracional o que se apaguen completamente. Es como tener una voz en tu interior que siempre está dudando de lo mejor y esperando que pase lo peor. Si a eso le añades el estrés propio de comenzar una relación amorosa o de mantener una en el tiempo, estar con alguien, enamorado y en armonía, muchas veces se hace difícil.

No es que creamos que la persona que tenemos a nuestro lado no nos ama, es que muchas veces tenemos miedo a mostrarnos vulnerables y tal como somos. Es contradictorio, porque se supone que deberíamos ser capaces de mostrarnos de forma abierta y vulnerable dentro de una relación, pero al miedo al rechazo muchas veces puede más, incluso si no es un rechazo real.

1. Intentar decidir cual es el mejor momento para decirle a la persona con la que sales que tienes un trastorno de ansiedad

¿Se lo dices antes o se lo dices después? ¿Esperas un par de semanas o no dices nada y ruegas a que no te dé ningún ataque de ansiedad o de pánico frente a ellos? Es una prueba de fuego y si deciden quedarse te sientes agradecido, pero también te aterra que un día deciden que no pueden más con esto.


2. Cuando amas tanto a alguien que te da miedo e intentas alejarlos cuando en verdad no quieres que se vayan de tu lado

Te aterra sentirte tan vulnerable porque tu ansiedad ya te hace sentir como que no tienes un control real sobre tu vida. A veces los ignoras o intentas alejarlo cuando en verdad quieres estar tanto a su lado que duele. Es difícil de explicar, pero es así y agradeces cuando esta persona se mantiene constante en tu vida.


3. Cuando intentas convencerte de que realmente esta persona se quiere quedar a tu lado a pesar de todo y que le gusta pasar tiempo contigo

No es que no lo creas, es que tu cerebro a veces no te permite aceptar que eres genial y que vales la pena.


4. Cuando te entra la culpa porque tu pareja tiene que ‘soportar’ todo lo que viene con tu trastorno de ansiedad

La culpa es real, pero no deberíamos sentirla. Nuestra pareja está a nuestro lado porque quiere pero a veces igual sentimos que somos ‘demasiado problema’.


5. Cuando piensas detenidamente en todo lo que dices o haces porque quieres comportarte como una persona más ‘normal’ (lo que sea que eso signifique)

Y tratas de controlarte frente a sus amigos y sus familiares y no moverte mucho y no ponerte muy nervioso ni pensar en todo lo que podría salir mal o en las preguntas que te pueden hacer. Por fuera tienes una sonrisa pero por dentro te estás muriendo.


6. Cuando te encuentras con esa persona que quiere ‘arreglarte’ (gracias al cielo ahora es tu ex)

No falta esa persona que cree que tu ansiedad es algo que se puede arreglar de forma muy sencilla. Esta persona cree que él o ella tiene el poder de hacerlo y se pasa meses intentando modificar tus comportamientos e ignorando tus crisis porque dice que ‘no son reales’ o que ‘puedes controlarlo tú solo’. Lo bueno es que este ser humano ahora es tu ex y no tienes que volver a verlo ni a tolerarlo nunca más.


7. Cuando tu pareja quiere que conozcas a sus amigos o familia y tú te pasas días enteros pensando qué les diras

Quieres dar una buena impresión porque la persona que tienes a tu lado te importa mucho. Probablemente estarás bien y no pasará nada, pero tu cerebro se niega a aceptarlo.


8. A veces llegas a sentir que le pides ‘demasiado’ a tu pareja, cuando en realidad sólo le pides lo normal: cariño, comprensión, atención

Y puedes llegar a sentirte terrible sólo por preguntar: ‘Hey, ¿qué haces?’ en un mensaje de texto. Si se demoran mucho en responder nunca piensas que quizás está ocupado y en vez de eso asumes que se olvidó de ti o que te odia.


9. Cuando finalmente tienes tu primer ataque de ansiedad o de pánico frente a tu pareja y no sabes si se quedarán contigo para siempre o si terminarán la relación en ese mismo momento

Si se va es para mejor, pero igual es una experiencia dolorosa. Y si se queda, tienes que prometerte hablar al respecto y no hacer como que nunca pasó nada. Te hace sentir muy vulnerable y odias la situación por ello.


10. Cuando finalmente decides contarles cuál es tu rutina para sobrevivir un episodio de ansiedad severa (y esperas que puedan entenderlo)

Puede ser el momento en el que finalmente des un paso más allá en tu relación porque es como mostrarle a esta persona lo más privado que tienes.

Puede interesarte