Por Catalina Yob
8 enero, 2018

En serio, no todos son tan confiables como parecen.

Una de las grandes cualidades del mundo actual es la maravillosa instantaneidad con la que ocurren las cosas. Sin importar a cuántos kilómetros nos encontremos del lugar de los hechos, las posibilidades que tenemos de poder ver en vivo y en directo lo que está ocurriendo son miles y cada día son más. Pero aún cuando la presencia de este elemento nos entrega un sinfín de oportunidades, nos expone a riesgos de los que debemos estar conscientes y hacernos responsables. 

Con el surgimiento de los sitios de citas online, el hecho de hablar con personas completamente extrañas se volvió algo normal de hacer y de hecho, podía convertirse en una experiencia bastante enriquecedora. Pero así como hay millones y millones de personas que ingresan a este tipo de sitios con buenas intenciones, las hay miles también que buscan sacar provecho de este tipo de plataformas.

La verdad es que el proceso es bastante entretenido y se vuelve aún más interesante cuando comienzas a conocer a alguien a cabalidad. Esa persona que te pareció atractiva en un comienzo, se volvió tu mayor confidente y después de un par de semanas, te enamoraste completamente por él o ella. Parecía una persona excelente, estudió en la misma escuela que tu hermano, escucha tu mismo estilo de música y hasta comparten el color favorito, pero de un momento a otro se volvió tu peor enemigo..

Comenzaste a tenerle mucha confianza y lo único que querías era conocerlo en persona pero acordaron verse cuando cumplieran al menos un mes. Te gustaba demasiado y no dudaste por ni un segundo en mandarle una foto tuya desnud@ al instante en que te la pidió. Te veías increíble en la pantalla y querías que supiera lo bien que te veías sin ropa.

Pero todo cambió un día en que sin previo aviso, te habló para decirte que si no le entregabas una cierta cantidad de dinero, divulgaría tu foto a través de su lista completa de contactos en Whatsapp…

Pareciera que esto fue sacado de una novela de ciencia ficción pero la verdad es que esto pasa mucho más de lo que realmente imaginas. Los riesgos son reales y día a día, alguien ingenuo cae en las redes de este tipo de personas que saben fingir sentimientos y una relación completa. Algunos de los riesgos o situaciones por las que podrías atravesar si decides incursionar en el mundo del sexting con alguien completamente desconocido son muchas, acá te muestro las 4 más recurrentes.

1. La persona que creías conocer tan profundamente podría llegar a pedirte dinero a cambio de no divulgar de forma masiva la foto en donde salen tus partes íntimas:


2. El chico o la chica guapa que creías que se convertiría en tu novia, conocía cada detalle de tu vida, los cuales aprovechó para llamar a tu madre para decirle que habías sido secuestrada y que si no le entregaba una cantidad específica de dinero, no lograrías sobrevivir.

Dijo tu nombre completo, la ropa que vestías ese día, el nombre de tu universidad, la marca de nacimiento de tu brazo y hasta reprodujo uno de los mensajes de voz que le enviaste, por lo que tu madre no pudo contenerse:


3. Uno de tus amigos te cuenta que acabas de aparecer en un sitio porno.

Pongamos un caso hipotético. Le mandaste una fotografía el lunes, pero después te diste cuenta que la verdad es que no te gustaba para nada, viste que subió un vídeo en donde se burlaban de un minusválido y no quisiste seguir charlando. Se enojó pero no te siguió asechando, hasta que uno de tus amigos te cuenta que acabas de aparecer en un sitio porno.

En una de las peores situaciones, podrías convertirte en actriz o actor porno sin que nadie te lo haya consultado. Ese vídeo sexy donde bailabas al ritmo de la música o la fotografía donde le enseñabas tu nueva ropa interior, quedaron expuestas de forma explícita y sin filtro en uno de los sitios web de pornografía más visitados a nivel mundial:


4. El video que le enviaste y en donde intentaste hacer twerking luego de que te lo pidiera, terminó en una página web de virales en donde se burlan de las personas con el trasero flácido.

A pesar de que vivimos en un mundo conectado, en el cual hemos aprendido a relacionarnos al ritmo en que se mueve el internet, debemos tener claros los serios riesgos a los que nos exponemos si decidimos compartir nuestro mundo privado con quienes no tenemos mayores detalles que su nombre, ciudad en la que vive y color de pelo…


 

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