Por Laura Silva
2 noviembre, 2015

Confundimos el amor de amigos con el de pareja. Nuestro deseo nos cegó, y hoy lo lamento

¿Cuántas veces se me pasó por la mente ese pensamiento? Simplemente lo tenía un segundo y se iba. Y yo no hacía caso. Pensaba que era una idea estúpida. ¿Cómo iba a estar perdiendo el tiempo contigo? Realmente lo nuestro parecía amor.

Nunca imaginé que estaba equivocada. Que no estarías a la altura de lo que llamábamos amor. Hoy ya te he dejado de pensar con tanto amor, con tanta rabia. Pero, ¿por qué terminamos así? Aún no encuentro la respuesta.

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No puedo culparte. No puedo nombrar ningún error tuyo. Mientras estábamos juntos todo estaba bien. Quizás no de película. No era un maravilloso cuento de hadas, ni me salían fuegos artificiales del pecho. Pero todo se sentía bien. Era cómodo estar contigo. Nos reíamos y acompañábamos de la mejor manera que podíamos.

Parecía una vida y una relación estable. Me absorbí de cierta manera en ti. Decidí por mi propia cuenta frenar ciertas cosas. Habían días en que cambiaba mis planes solo para estar contigo. Es algo normal que se hace con el amor, creo. Pero hoy lo veo todo como una gran pérdida. Como un resultado de tu manipulación.

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¿Por qué terminó esa relación nuestra? Asumo que nos cansamos. Que en algún momento ya no era una alegría enorme vernos a las caras. Más bien era una carga, algo que queríamos eliminar de nuestra agenda. No se estaba sintiendo liviano, sino denso. Suavemente nos empezamos a cansar de nosotros mismos, y también del otro.

Al menos se nos dio de manera natural. Sin mucha pena ni lágrimas nos pudimos despedir. No sé muy bien si lo intentamos. Supongo que los dos asumimos que no dábamos para más. Que lo bueno que teníamos era pasajero y no se quedaría por mucho tiempo en nuestras vidas. No creo que sea algo malo, simplemente fue así.

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Phil Chester

Hoy no me arrepiento de estar contigo. Pero sí creo que perdí el tiempo. Que yo misma pude haber hecho de nuestra relación algo mucho más provechosa. Simplemente tenía que pasar, pero, ¿por qué tuvo que ser así? Quizás estábamos destinados a ser grandes amigos y lo confundimos. Los besos y la carne nos cegaron el juicio.

Llevamos nuestra relación hacia el puerto equivocado. Y así es la vida: cometemos errores. Me perdí a mí misma por un tiempo por no haberlo sabido. Por no haber comprendido que podríamos haber sido mejor… de otra manera. Hoy es pasado. Hoy estoy recuperando ese tiempo perdido conmigo misma. Espero que puedas hacer lo mismo.

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