Por Valentinne Rudolphy
17 noviembre, 2015

Quisieras una fórmula o receta perfecta para leer su mente. Pero todo se trata más de dejarte llevar.

Cuando se trata de relaciones, no hay una fórmula perfecta, ni una receta que puedas seguir al pie de la letra. Muchas de las cosas se dan por casualidad. Puede haber un arduo trabajo y una fuerte relación por detrás. Pero sin esa pequeña cuota de improvisación, las cosas serían muy distintas.

Hay momentos en los que odiamos un poco más esta naturaleza un poco impredecible del amor. Y es especialmente cuando estás ad portas de una nueva relación. O de un cambio en la que tienen. Es el cambiar de etapa lo que nos puede aproblemar. Y quisiéramos tener un manual de qué hacer o cómo saber.

Son en esos momentos, en los que muchas veces nos acobardamos. Cuando deberíamos tener más valor, queremos saberlo y predecirlo todo. Cuando la mejor manera de que se den las cosas, es hacer que todo fluya en su ritmo natural. Realmente queremos saber qué hay detrás de todo lo que nos pueden demostrar o decir.

Pasar a una nueva etapa, “evolucionar” por así decirlo, implica vulnerabilidad. Es decidir exponerte un poco más, con mayor razón si se trata de un noviazgo. Aún así lo intentamos. Y sí, quizás te engañamos haciendo que leyeras esta publicación en busca de una respuesta. La verdad es que la única que te podemos dar es que hagas lo que tu corazón te dice.

¿Cómo saber cuando la otra persona está en tu misma página? Depende de la madurez de ustedes. Depende de la mirada con la que ven la vida. De la posición que tienen al enfrentar los desafíos. De aquellas pequeñas cosas que hacen a la persona lo que es. No necesitas mirar demasiado entre líneas para saber cómo puede reaccionar. Tu instinto te puede guiar.

Si quieres definitivamente una fórmula, podría ser madurez + compromiso de pareja + intuición. Eso te puede llevar a una respuesta lo más cercana a lo que esperas. Es algo que sólo sucede, pero a la vez lo estás pensando. Es un paso natural que se da entre dos personas, y tu mente y corazón te comienzan a alertar.

La verdad, para saber cuándo estará listo, es mejor preguntar. Es enfrentar, siempre con respeto, y arriesgarte a tener una certeza. El compromiso, después de todo, puede ser incluso un estado mental. No te quedes callada reprimiendo lo que piensas. Si sientes que hay un paso que dar, sólo dalo. Ese presentimiento definitivamente es por algo.

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