Por Catalina Yob
10 abril, 2017

Promete hacerte disfrutar del sexo en plenitud.

A medida que transcurre el tiempo, la intimidad en la pareja puede volverse monótona e incluso algo cotidiana. Además del ajetreo diario con el que debemos lidiar, el exceso de trabajo y las crecientes responsabilidades provocan que vivamos la vida más rápidamente y muchas veces, con menor intensidad de la que quisiéramos. 

Gracias a la presencia de estos elementos, ha surgido, en los últimos años, una nueva tendencia que promete hacer frente a las adversidades cotidianas y que promete hacerte disfrutar del sexo en plenitud de una manera mucho más relajada. Se trata del “slow sex” o “sexo sin prisa”, el cual se lleva a cabo con el conocimiento exhaustivo del cuerpo de la otra persona, dejando de lado la penetración como objetivo único. 

La presión social y artificial que se pone sobre ambos sexos termina dificultando el desempeño y provoca que ambos apresuren el proceso con el fin de llegar al orgasmo a través de la penetración, por lo que este técnica prolongar el acto y así, asegurar la culminación sexual de ambos. 

Según un estudio de la Revista de Medicina Sexual de Estados Unidos, una relación sexual adecuada debiese durar entre 3 a 7 minutos, mientras que una deseable más de 7 minutos y menos de 13. Cifras que podrían acrecentarse si se sigue esta técnica al pie de la letra. Básicamente, ésta consiste en darle mayor enfoque al juego previo, con el fin de aumentar el placer en el coito propiamente tal. 

La propuesta creada a partir de la investigación de Eric Corty y Jenay Guardiani, apunta a delimitar el sexo como una experiencia sensorial y no como una carnal. Además de proveer orgasmos más intensos, ayuda a la mujer, quien necesita de mayor tiempo que el hombre para excitarse, lo que suele traer problemas en las relaciones sexuales que se desencadenan de forma precipitada. 

La doctora Debbie Herbenick establece que el tiempo que necesita el género femenino suele ser el doble e incluso el triple que el de los hombres. 

“Las mujeres necesitan una media de 10 a 20 minutos para estar suficientemente excitadas para el clímax, dependiendo del método y de cada mujer”.

En tanto, la autora Diane Richardson, practicante de terapias corporal manifiesta que uno de los principales ejes de esta técnica es cambiar de postura manteniendo el mismo eje de conexión genital. La idea es ir experimentando y retrasando el orgasmo, con el fin de que este llegue de una manera menos abrupta. 

El contacto visual, la sincronización en la respiración, el tacto mutuo y la utilización de aceites aromáticas serían algunos de los elementos claves para llevar a cabo esta tendencia que está atrayendo a muchos en la actualidad.

Y tú, ¿te atreves a experimentar?

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