Por Macarena Salvat
13 mayo, 2016

No sabes por qué las relaciones no resultan, hasta que te das cuenta de que la razón es muy sencilla.

A lo largo de la vida te dicen que el amor es importante. Que, prácticamente, vivir una historia de amor maravillosa debe ser la prioridad para cada uno de nosotros. Y nos agobiamos con eso, sobre todo cuando hemos pasado por relaciones en las que no nos sentíamos cómodas o, peor, amadas. Y con cada relación fallida comenzamos a creer que algo en nosotras es lo que está provocando que las cosas no resulten. Que, probablemente, no seamos personas dignas o fáciles de amar. Que somos complicadas.

Y quizá te haya pasado en más de alguna relación, quizá ya olvidaste la última vez en la que alguien te confesó que te amaba, y si es que en realidad hubo alguien. Porque, de todas las veces que te enamoraste, prácticamente nadie te confesó que se había enamorado de ti. Y te sentiste vacía, y volviste a culparte a ti misma por esa relación fallida.

Te han dicho que eres demasiado complicada, que no eres el tipo de mujer de la que puedes enamorarte fácilmente, porque es difícil llegar a ti. Y se han quedado así, sin conquistarte, sin luchar por ti, porque prefieren quedarse con la idea de que eres una mujer admirable, pero no fácil de amar.

Sí, has roto bastantes corazones, pero el tuyo también se ha roto cada vez que notas que, probablemente, eres tú la del problema. Pero créeme que no. ¿Qué tiene de malo ser una mujer complicada? ¿Qué tiene de malo ser una chica que exija lo mismo que da? ¿Qué tiene de malo tener cicatrices y estar orgullosa de cada una de ellas? Nada, porque define la persona que eres.

Sí, probablemente no seas la chica de la que todo el mundo se enamora. Sin embargo, eso no debería agobiarte. Ya llegará alguien que te ame, porque todos nos merecemos ser amados. Ya llegará alguien que se enamore de tu fortaleza, de ese coraje que tienes de luchar por tus sueños. Ya llegará alguien que se encante con tu mente complicada, porque le harás pensar, porque le cambiarás la vida. Ya llegará alguien que ame cada una de tus cicatrices y aprenda a entenderlas poco a poco, tal como tú lo haces.

Ya llegará alguien que te respete, que te admire, que te valore. Que no se agobie con cada palabra que digas o con cada cosa que exijas. Que no se irrite cuando tienes tus momentos complicados y que busque tocar tu fibra y llegar a tu corazón, aunque tenga que luchar día a día por ello. Alguien que quiera caminar a tu lado, juntos, impulsándose el uno al otro a ser felices. Aprendiendo cada día a amarte como te lo mereces.

Ya llegará alguien que se enamore de la chica difícil de amar.

Y luchará por ella día a día.

Ya llegará alguien que se enamore de ti.

Porque te lo mereces.

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