Por Teresa Donoso
13 diciembre, 2016

Hora de decidir qué es lo que quieres y lo que te mereces para el año que se viene.

No siempre es fácil aceptar la verdad, especialmente cuando es una verdad que no nos agrada o que no se parece en nada a las fantasías que habíamos construido tan cuidadosamente en nuestra cabeza. Pero es hora de hacerlo porque se avecina el fin de un año, de un ciclo entero, y te mereces dejar de sufrir y dejar de llorar: te mereces una existencia calmada, tranquila y feliz.

Así que, empecemos por lo difícil y hagámoslo sin anestesia: él no está contigo y si quiera estarlo, lo estaría. Es así de simple. Si quisiera hablarte no ignoraría tus llamadas o tus mensajes de texto. Si quisiera salir contigo te invitaría, probablemente, a una cita donde estén los dos y donde puedan hablar sin interrupciones para conocerse mejor. Pero en vez de eso te llama de vez en cuando tipo 12 de la noche y tú sabes muy bien que no van a conversar nada de nada.

A veces te dice que eres increíble y tú le crees porque quieres creerle, pero sabes que te va a pedir algo a cambio, sabes que quizás esta noche se siente un poco solo. Por eso te dice que eres la más linda del mundo y que siente algo especial por ti, aunque se niega a decirte que te quiere (y jamás te dirá que te ama).


En este año te mereces estar bien, aunque sea sola, porque él viene y va como las olas del mar y nada en su naturaleza lo va a hacer cambiar: ni siquiera tú. Sí, es cierto que a veces nos gusta pensar que somos heroínas, nos contaron tantas historias donde nos dijeron que con el beso del amor verdadero podíamos cambiar y convertir a cualquiera que empezamos a pensar que era verdad, pero para ser honesta, el amor verdadero no requiere cambiar a la otra persona: requiere que cada uno se esfuerce en partes iguales por mantener una conexión emocional.

Si él quisiera estar contigo, estaría contigo. Pero no está a tu lado y sabes que probablemente nunca conocerás a sus amigos o a su familia. Sabes que como tú deben haber al menos dos chicas más, que lo llaman todo el tiempo, que lo persiguen con el corazón en la mano. ¿Alcanzas a ver lo triste que se ve la imagen? ¿Lo mal que se ve tu futuro desde aquí? Déjalo ir, la verdad es que nunca estuvo contigo, así que no debiese ser muy difícil. Gran parte del tiempo YA estás sola, por lo que hacer este ejercicio sólo significará una diferencia (aunque una bastante grande) que estarás sola, pero tranquila.

¿Quién necesita un hombre como ese cuando te puedes tener a ti misma? ¿Quien lo necesita cuando tienes personas maravillosas que te rodean y que te aman? ¿Quién lo necesita cuando tienes a tu familia y a tus amigos? Nadie. Nadie lo necesita.

Así que supongo que ya sabes lo que vas a hacer la próxima vez que te llame o que te escriba ¿no? Vas a recordar este mantra y te vas a mirar al espejo, sonriente, y te vas a decir que todos aquellos que quieren estar contigo están en tu vida.. y si él quisiera estar contigo lo estaría, pero no lo está (Y mejor así).

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