Por Andrea Araya Moya
21 noviembre, 2016

¿Cómo creer en el amor cuando vivimos en una generación que lo tira a la basura?

Encontrar a la persona ideal requiere de esfuerzo y, claro, de esperanza, porque tampoco es como que la encontremos a la vuelta de la esquina. Para esto a veces necesitamos insertarnos en diferentes entornos, conocer otras personas y darle espacio a nuestra sociabilidad, mostrándonos tal como somos sin miedo a lo que los demás digan. Bueno, al menos así era antes, cuando no existían tantas facilidades para buscar citas por Internet. Cuando no te ocultabas detrás de tu mejor foto de perfil y características perfectas. Cuando no te volvías desechable si no lograbas cumplir con las expectativas.

Estamos insertos en la era de las “citas a ciegas”. En esa era de buscar pareja, pero sólo a través de Internet, visitando sitios de citas o aplicaciones móviles que te permiten encontrar a alguien a un sólo click. En una era en la que todo es más fácil. En la que puedes cambiar de pareja tanto como te cambias ropa interior, y únicamente porque no quieres quedarte solo.

Estamos en una era en la que la mayoría suele tener “una carta bajo la manga” por si la relación no funciona, por si esa persona ya no es interesante o por si quieres tener dos corazones en los que refugiarte. Estamos en una era en donde la sociedad es egoísta, en la que sólo algunos se mantienen leales a quienes aman, mientras que otros prefieren buscar consuelo en otros lugares cuando las cosas no funcionan.

Estamos en una sociedad en la que no tener una aplicación de citas románticas en el teléfono es considerado arcaico y hasta exagerado. En una sociedad que ya no cree en el amor verdadero y que, por lo tanto, ya no lucha por quien ama, pues prefiere tirar todo a la basura cuando las cosas fallan, en lugar de repararlas. Y así es como vamos volviéndonos desechables, irreparables y poco valorados.

Así nos convertimos en sujetos llenos de miedos e inseguridades, porque cuando tenemos una pareja al más mínimo problema ya creemos que nada va a funcionar. Y nos quedamos ahí, estáticos, sin querer buscar solución y siempre prefiriendo buscar alguien más con quien llenar el vacío cuando las cosas terminen.

Nos volvemos inseguros, mentimos y hasta inventamos rasgos de nuestra personalidad o historias que no son ciertas. Nos ocultamos detrás de una foto de perfil perfectamente arreglada, detrás de virtudes descritas tal como si nos mereciéramos un premio por ello. Nos ocultamos detrás de un computador o un teléfono, porque así es más fácil ser aceptados, porque así es más fácil no encariñarse con nadie.

Porque así es más fácil encontrar el amor sin hacer esfuerzo alguno.

Puede interesarte