Por Emilia García
7 agosto, 2015

Con cada una de esas palabras, un pedazo de tu corazón se rompe.

Decir “te quiero” de por sí no es algo sencillo. Tener que ser la primera en decirlo, es aún más difícil.

Decir “te quiero” por primera vez es como lanzarte al vacío, apostando todas tus fichas sin saber si vas a ganar o perder. Es una clase de exposición compleja, en donde te involucras a niveles sentimentales realmente altos. Te lanzas y esperas a ojos cerrados que la otra persona pueda responder con un “yo también”, y no con un “gracias” como muchos indecisos o tímidos suelen hacerlo.

Ser la primera en decir “te quiero” requiere de gran valentía. Tomas serios riesgos emocionales, debes dejar todas tus inseguridades y dudas de lado, debes empoderarte y nada más confiar. Son solo dos palabras capaces de cambiar por completo el rumbo de una relación.

Captura-de-pantalla-2015-08-07-a-las-11.25.21

 

@missdiorgirl

Y es que nunca había sentido con nadie esa necesidad urgente de decirle cuánto lo quería, y las palabras simplemente salieron de mi boca cuando menos lo esperaba. No lo planeé, sencillamente mi cuerpo expulsó mis sentimientos. Pasaron unos segundos antes de que él dijiese algo, segundos que se me hicieron eternos. Empecé a perder la calma, a sentir que lo había arruinado todo, nunca había sido la primera en decir “te quiero”.

“Yo también te quiero”, me dijo, y mi mundo volvió a andar. Me volvió el alma al cuerpo, di un fuerte suspiro y sonreí. Era el punto de partida para un feliz y eterno intercambio de “te quieros”, pues se supone que después de intercambiar esas palabras por primera vez se vuelven parte de las conversaciones diarias, ¿o no? algo así como “buenas noches, te quiero”, “voy a salir, te quiero”, “nos vemos después, te quiero”, “hoy te ves genial, te quiero”; simples palabras que le agregan una cuota de dulzura a todas tus conversaciones. Pero no, las cosas para mí no fueron así.

Captura-de-pantalla-2015-08-07-a-las-11.25.30

 

@barbara_ptasznik_9

Después de un par de semanas de “te quieros” solitarios, esas palabras cada vez pesaban más en mi boca. Cada vez que las decía me retractaba, me arrepentía, me hacían sentir desesperada por algún consuelo. Me hacían sentir sola y vacía. No porque no lo quisiera, no porque no lo sintiera, sino porque era constantemente yo quien las decía primero.

Y es que no sentimiento más doloroso que ser siempre la primera en decir “te quiero”. Es como estar constantemente en arena movediza, entre amor y odio, entre seguridad y dudas, entre felicidad y angustia. Te hace perder la fe en la relación, te hace cuestionarte qué es eso que estás haciendo mal, te hace preguntarte cómo puede ser que nada lo inspire a decirte “te quiero”. Si solo recibes un “yo también” esas palabras comienzan a perder sentido y dudas acerca de su veracidad, empieza a sentirse como si lo atraparas con un “te quiero” y él simplemente no tuviese más salida que decirte “yo también”.

large

@lydia117s

Comienzas incluso a replantearte a ti misma; ¿acaso estás desesperada? ¿qué pasa contigo que necesitas constantes pruebas de amor? ¿desde cuando necesitas que te digan cuánto te estiman para sentirte segura?

Con cada “te quiero” un pedazo de tu corazón se rompe, te sientes tan cerca pero tan lejos de tu pareja a la vez. Eso que solo debería traerte felicidad de repente solo te trae angustia y tristeza, te duele el alma. Y no, no dejarás de amar, sino que seguirás confiando, con la misma confianza que usaste para decirlo primero, que algún día él lo dirá antes que tú.

Puede interesarte