Por Valentinne Rudolphy
25 agosto, 2015

Cambiamos el significado de estas palabras para asegurarnos de que estamos vivos, de que sentimos algo.

¿Se ha perdido la ilusión del amor? ¿Ese anhelo romántico que existe (o existía) por conocerlo, por encontrarlo y explorarlo en su totalidad? ¿Cómo es que estamos percibiendo y actuando frente al amor hoy en día? Si me preguntan a mí, creo que la línea entre el amor y el enamoramiento se ha difuminado demasiado, y hemos perdido la real concepción de lo que cada uno de estos conceptos significa.

Me parece que los más jóvenes son quienes, en su impulsividad, nos llaman más a ir cambiando esta concepción. Con un llamado “amor” más intenso y fugaz, que apenas lo podemos ver. Y es por eso que hoy simplemente confundimos lo que sentimos, pues ya no conocemos bien que significa lo uno o lo otro.

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Skintones.

Hoy en día somos más impacientes, y eso se refleja en todo. Nos apresuramos más a sacar tanto conclusiones de nuestra vida, como de nuestras emociones. No nos gusta esperar demasiado para que las cosas pasen, y eso también genera un ritmo más acelerado en nuestro corazón.

La emoción y sobresalto más mínimo ya nos parece suficiente para llamarlo “amor”, pero no siempre es así. Cuando se va tan rápido como llegó, y miramos hacia atrás, nos damos cuenta de que no siempre fue amor, solo era enamoramiento. Y de esto, hay demasiado por cada rincón que mires.

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Daniel Coisei.

Queremos amar, estamos sedientos por ello, y por eso damos este salto rápido. La frase “te amo” se nos escapa de los labios como si fuese agua: pero tenemos que recordar que el amor es un compromiso y sentimiento realmente profundo desde el corazón y que se cultiva con el tiempo. No tiene una velocidad ni duración específicas, pero es más que una primera vez, que un beso intenso, y que un novio del que no te quieres despegar.

El amor es más que soñar por las noches con él, y desear casarte. Va mucho más allá, y cuando a veces nos enfrentamos a esa realidad, es que desertamos. Que preferimos dar un paso al lado antes que arriesgarnos a algo más. Tenemos que volver a definirlo de la manera que merece, y cuidar cómo interpretamos nuestras emociones y compromiso con el resto.

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