Por Andrea Araya Moya
10 mayo, 2016

Cuando amas a alguien eliges amarlo todos los días.

Estar enamorado no es lo mismo que amar a alguien. Y, no, aunque a veces creas que con enamorarte, y demostrar lo enamorado que estás, es suficiente como para conservar el amor, entonces estás equivocado. Porque no es lo mismo, y a veces lo aprendes de manera demasiado dura, sobre todo cuando te das cuenta de que has tenido más corazones rotos que momentos felices.

Enamorarse no es lo mismo que amar. Cuando te enamoras de alguien quieres tenerle a tu lado todo el tiempo. Sin embargo, cuando amas a alguien necesitas a esa persona, necesitas pasar tiempo con ella y darle una parte de ti mismo que para ti es importante. Porque crees que esa persona es valiosa para ti. Porque quieres que sea feliz, a tu lado, o por sí misma. Cuando estás enamorado, en cambio, lo único que quieres es que esa persona viva para ti, que sea tuya, y eso a veces implica que tu felicidad dependa de ello.

Cuando amas a alguien son frecuentes los “te amo”, “te necesito”, “te extraño” que vienen desde el corazón, y no desde los labios o desde un capricho como cuando simplemente estás enamorado.

Cuando estás enamorado sueles sentir que todo va a mil por hora, que viajas sobre una nube y que tu corazón palpita demasiado rápido. Cuando amas a alguien, en cambio, y de verdad, tus emociones son más estables. Piensas en esa persona, en su felicidad y en lo que vive a diario. A veces, incluso, llegas a preocuparte por esa persona más de lo que te preocupas por ti mismo, porque no te imaginas una vida sin amar y sentirse amado. A veces ni siquiera te das cuenta y comienzas a extrañarla cuando están lejos.

Cuando te enamoras de alguien las cosas parecen simples. Pareciera como si todo estuviera a tu favor. Cuando amas a alguien, en cambio, sabes que vendrán tormentas, mareas y conflictos, pero, a pesar de todo, sabes que con esa persona puedes lograr hacer que el sol salga otra vez.

Cuando estás enamorado puedes desenamorarte en cualquier momento y continuar. Cuando amas a alguien, jamás dejas de amarlo. Jamás olvidas. Jamás dejas de intentarlo.

Cuando estás enamorado no eres capaz de notar los defectos de la otra persona, porque todo te parece maravilloso. Cuando amas a alguien, en cambio, aprendes a amarlo con virtudes y defectos, comprendiendo que su personalidad es la que hace única a la persona que amas.

Porque amar a alguien es saber que esa persona es la que te acompaña y te hace querer ser mejor cada día. Porque cuando amas a alguien escoges amarlo todos los días, pase lo que pase, porque de eso se trata el amor.

El enamoramiento no es más que encantarse con alguien.

Amar es aceptar al otro tal como es. 

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