Por Teresa Donoso
24 septiembre, 2015

Porque no necesitas que nadie reafirme lo mucho que vales.

Creo que a lo largo de nuestra vida nos enamoraremos en más de una ocasión, lo que significa que de una u otra forma nos veremos enfrentadas a diferentes rupturas amorosas. Sin embargo, al mismo tiempo viviremos la experiencia de enamorarnos perdidamente, sin importar si tenemos 15, 30 o 50 años. Este será un momento crucial en nuestra historia, un momento que podrá elevarnos por los aires o simplemente dejarnos caer. Creo que a lo largo de estos años me he enamorado sólo dos veces y ambas experiencias fueron completamente diferentes y lo que me enseñó fue algo de mucha importancia: que quienes te enseñan a amar no siempre se quedan contigo y que quienes pasan por tu vida siempre te dejan una enseñanza.

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Sandra Gajarova

Para bien o para mal aprendí a base de algunos golpes y algunas lágrimas derramadas pero no me arrepiento de la enseñanza. Hubo una ocasión en la que dejé que un chico se convirtiese en todo mi mundo. Se me ocurrió que era una buena idea ignorar mi intuición y los buenos consejos de varias amigas y dejé que mi vida, mi autoestima y todos mis sueños giraran en torno a él. Él era la causa de mi felicidad, era lo que me daba motivos para sonreír cada día, era el lugar en el que me cobijaba, era la persona que podía mejorar mi día con una sola palabra. Sin embargo, no me di cuenta que poco a poco fui perdiendo mi propio control y poder sobre mi vida, mi propia habilidad para calmarme, para cobijarme, para hacerme sentir feliz. Lo único que provoqué fue que él tuviese que enfrentarse a todo completamente solo, sin nunca tenerme a su lado.

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Sandra Gajarova

Las cosas siguieron su curso natural y él se cansó de tener que luchar esta batalla completamente solo. Nuestro adiós no fue agresivo ni con malas intenciones, pero me dejó con un vacío que parecía imposible de superar. Durante meses me cuestioné todo lo que habíamos vivido, me pregunté qué cosas había hecho mal, me imaginaba cómo podría haber cambiado parte de mi comportamiento y de mí misma para haberlo retenido a mi lado. ¿Tenía que ver con la forma en la que me había vuelto incapaz de vivir mi propia vida? La respuesta era probablemente afirmativa, sin embargo, lo que me hizo despertar fue ese claro deseo de querer cambiar sólo para probarle que aún podía estar conmigo.

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Sandra Gajarova

¿Desde cuando me había convertido en esa persona que estaba dispuesta a cambiar por otros? Nunca había sido así, nunca había permitido que mi valor como persona dependiese de otro ser humano y fue ese el instante en el que me di cuenta que había algo que tenía que cambiar o me ahogaría en el mar de mis emociones. Era cierto que lo extrañaba, pero tomé ese dolor y decidí transformarlo en algo más positivo: decidí tomar la experiencia que habíamos vivido para probar que durante algunos meses él me había complementado, me había ayudado a ser mejor persona y me había enseñado cosas que desconocía. Quería dejar de sentir que él me completaba y que ahora había algo que me faltaba, porque eso implicaba aceptar la idea de que nunca más volvería a existir por mí misma.

 

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Sandra Gajarova

La razón por la que tu pareja debe complementarte y nunca completarte tiene que ver con tu integridad como ser humano y con tu valor como persona. Si aceptas la idea de que alguien debe completarte entonces estarás aceptando que no eres un ser humano completo, algo que creo que no es para nada real. Todos somos seres humanos completos, independiente de los defectos y virtudes que podamos tener. Como mencioné en el comienzo, me he enamorado dos veces y en esta segunda ocasión todo ha sido muy diferente.

En esta relación me he comprometido no sólo con mi pareja, sino también conmigo misma, a amarnos (a mí y a él) en las buenas y en las malas. Me he comprometido a apoyarlo en todo y también me he prometido a mí misma nunca dejarme de lado. Ha sido más liberador de la que pensaba y me ha dado una perspectiva completamente diferente en el amor. Si alguna vez te enamoras o si ya te has enamorado, pregúntate: ¿Estoy con esta persona porque quiero o porque siento que no puedo irme de su lado y seguir existiendo? Puede que la respuesta cambie tu vida.

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