Por Andrea Araya Moya
6 enero, 2017

Una proposición con un extraño final.

Cuando estás enamorado y te sientes seguro de querer pasar el resto de tu vida junto a tu pareja comienzas a pensar en pedirle matrimonio de manera formal. Ante la expectativa ideas la mejor y más romántica manera de sorprender a la persona que amas. Sin embargo, a veces no resulta del todo bien, sobre todo si estás en un lugar un poco inseguro y con un río demasiado cerca. Sí, probablemente sepas a lo que me refiero.

Al lado de una hermosa cascada e insertos en un bello paisaje, una pareja estaba de lo más feliz pasando tiempo juntos cuando, de pronto, el chico se arrodilla y le pide matrimonio a su novia. Todo era felicidad y ella saltaba de emoción en ese maravilloso parque en Estados Unidos. Pero, cuando llegó la hora de ponerse el anillo todo salió mal. Míralo por ti mismo.

La chica estaba realmente contenta y, ante la emoción, tomó mal el anillo y lo dejó caer al piso, luego la sortija se fue rodando por las rocas hasta caer al río y perderse de vista. Hasta ahí llegó toda la emoción, pues nunca volvieron a ver el anillo en el agua.

Ni siquiera sus amigos que estaban cerca lo encontraron.

Bueno, al menos ambos seguirán con la ilusión de casarse. En realidad, el anillo es lo de menos.

Y tú, ¿qué opinas?

Puede interesarte