Por Andrea Araya Moya
4 septiembre, 2015

Ninguna de las dos es más fácil que la otra. 

Cuando te rompen el corazón sientes que el mundo se te viene encima. Cuando le rompes el corazón a alguien tu mundo se detiene, pero puedes seguir avanzando. Cuando te dejan te preguntas qué hiciste mal. Cuando dejas a alguien, te sientes culpable, pues puedes adivinar qué es lo que están pensando de ti. Cuando te rompen el corazón crees que no fuiste suficiente, que no pudiste ser mejor, que no eras la persona indicada para quien te dejó. Cuando le rompes el corazón a alguien, crees que no eres lo mejor para esa persona, y esa es la razón para dejarla ir, aunque ya no des más.

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@Alessandria

La diferencia entre romper un corazón y que te lo rompan puede ser compleja, pero lo cierto es que no se diferencia en nada. Desde ambas tribunas existen dudas e interrogantes que cuestionan la decisión. Puede que existan ocasiones en las que una relación termina porque no es saludable, porque no da para más, porque se tornó fatídica, pero lo cierto es que siempre existirá esa duda de «qué habría pasado si», o «por qué no pudo ser diferente».

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@Diana

Te cuestionas por qué estuviste con esa persona, y, aunque quizá de tu parte ya no haya amor, y solo quede decepción, lo cierto es que todos nos equivocamos, todos cometemos errores, y todos hemos sido víctimas de un corazón roto, o lo hemos roto nosotros, alguna vez.

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@Dimitra

Ninguna de las dos partes es más fácil o difícil que la otra. Siempre habrá alguien herido o decepcionado. Cuando dejas a alguien, cualquiera sea la razón, siempre te preocupas por lo que hiciste y procuras no aumentar la herida. Cuando alguien te deja es lo mismo, pero te preocupas por ti, por sanar, por hacer que esa herida se vaya borrando y que la huella no te haga daño, pero aún así, quien deja o quien es abandonado siempre sentirá esa misma decepción y desapego.

Sin importar las razones ni los sentimientos que hubo de por medio.

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