Por Josefina Bonnefont
6 diciembre, 2016

Las mariposas en el estómago son todo un juego mental.

El amor es algo que a todos nos intriga, y cómo no, si usualmente es el único sentimiento que nos hace reír, llorar, angustiarnos, disfrutar, todo a la misma vez. Las cosa en cuanto al amor es, que las mariposas en el estómago no necesariamente aparecen por la inevitable conexión entre dos personas, es más bien un juego mental, provocado por el inconsciente.

Todos maduramos con las experiencias, ¿y cómo le afecta esto al corazón? De acuerdo a la psicología, éste pasa por etapas definidas, donde la atracción por el otro depende del idealismo, narcisismo y sinceridad de cada uno.

Pexels
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Primera etapa: amor idealista

Gilmore Girls
Gilmore Girls

Es el amor joven, el de la escuela. Desconocemos el mundo real y constantemente vivimos de idealismos románticos. En esta etapa creemos que todas las relaciones son perfecta y eternas, como en los cuentos. El idealismo es una construcción de la sociedad, pero hay que entender que no existe el amor perfecto.


Segunda etapa: amor por necesidad

Twilight
Twilight

Cuando el idealismo se rompe a causa de la realidad, comienza la etapa más dolorosa. Después del sufrimiento quedamos indefensos, y el amor termina por convertirse en una necesidad. Pero volvemos a errar. El amor no debe ser egoísta y menos debe servir para curar una herida, pero cuando somos jóvenes sucede todo el tiempo. En esta etapa pueden haber abusos de todos tipo, en relaciones codependientes, y sin saber cómo, necesitamos de ese cariño-desprecio de un otro.


 

Tercera etapa: amor inesperado

THE O.C.
THE O.C.

Cuando el amor casi nos mata y no queremos volver a creer en él, optamos por estar solos antes que mal acompañados y comenzamos a ser más autónomos. Todo se vuelve mejor, ya que no ponemos en primer lugar y cumplimos nuestras metas. En ese momento llega alguien inesperado, distinto a los demás. Ya no hay idealismo o necesidad, no esperamos nada ni tampoco lo exigimos. Sin embargo, ese otro nos da todo, el verdadero amor.

Aquel que nos divierte y agrada de manera natural.

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