Por Valentinne Rudolphy
18 agosto, 2015

Y es que a no todas las mujeres nos gusta tener el control las 24 horas.

Suele suceder, quizás rara vez de manera tan rápida, que te topas con una relación en la que todo te resulta tan cómodo, que solo te dejas llevar.

En verdad no debería ser tan extraño, pero aún tengo que llegar más al centro de esto. Me refiero a que desde el momento en que están juntos, todo se ha dado a la perfección, con más altos y pudiendo superar los bajos, y no sientes la necesidad de tener un rol más «dominante» en ella. La verdad es que ninguno de los dos lo tiene, pero tu personalidad frenética ha decidido que es mejor que las cosas fluyan. ¿Se entiende ahora?

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@stacey_83.

Es esa sensación cuando simplemente sabes que no tienes que tener el control de todo. Sigues sus planes, lo sigues hacia donde vayas, pero no es porque no tengas decisión propia, o temes exponer lo que tú piensas o quieres hacer porque estás tan cegada por «amor» que solo quieres complacerlo y parecerle genial. Es solo que no te importa, que las cosas te parecen geniales como están y disfrutas siguiendo su liderazgo, en una relación igual.

¡Eres feliz así! Pero hay quienes piensan que solo miras con ojos en forma de corazón, y estás completamente embobada y obsesionada.

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Green Wedding Shoes.

¡Qué va! Lo que es cierto es que hay veces en que no te incomoda que uno tome más decisiones que el otro, mientras finalmente haya un equilibrio. Tú sientes que eso existe, y que dentro de todas las decisiones que van tomando, él tiene muy en consideración todo lo que a ti te gusta, y todo lo que eres. Tú, te aprendes a relajar, a hablar cada vez que lo sientes necesario, y a dejarte llevar tranquilamente por todo esto.

Quieres disfrutar, conocer su mundo, conocer sus gustos y solo amar. ¿Qué de malo tiene? Nada. Mientras sea tu elección y no una sumisión simple, todo está en orden. ¡Disfruta!

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