Por Josefina Pizarro
16 diciembre, 2016

Hay traiciones por las que se paga muy caro…

Esta es la historia de Rosario, una mujer buena que llevaba una relación monótona y estable, pero a quien la tentación de una noche no sólo le hizo perder a su novio, sino que mucho más. 

Eran las 10 de la noche y nos fuimos dos chicas y yo a un hotel a juntarnos con unos “extranjeros” que una amiga había conocido por medio de su trabajo. Mi novio, Manuel, no estaba muy feliz con la idea, pero tuvo que entender debido a que “estábamos haciéndole un favor a una amiga”, así que no quedaba de otra.

Con la peor de sus caras me dijo que lo pasara bien, y nos fuimos. Apenas llegamos se abrió el ascensor y lo vi, era el hombre más guapo que había visto en mi vida. Era uno de los dos extranjeros, se llamaba Christian pero le decían Chris, se veía tan guapo. Se me metió entre ceja y ceja y me prometí tener por lo menos un acercamiento con él… Nunca había sido infiel, pero de verdad que con él me pasaba algo que simplemente no podía controlar. 

Eran ya las 12 de la noche y habían muchas personas en la habitación del hotel, entonces a alguien se le ocurrió ir a bailar, así que fuimos. Cuando llegamos sólo quería que él y yo bailáramos, al principio él no quería pero después de unos tragos bailamos y fue ahí cuando pude, por fin, besarlo. Después de un rato y posiblemente debido a su borrachera me hizo una propuesta.

-“¿Quieres salir un rato a hacer algo más interesante que esto? Sabes a lo que me refiero” – me dijo. O eso fue lo que logré entender, con todo el ruido que había.

Salimos y dejé a las otras chicas sin avisarles dónde iba. Al salir nos sentamos en la entrada, pero después de unos minutos empezó a temblar muy muy fuerte, parecía casi un terremoto, y salí corriendo del susto. Chris no sabía de esto porque en su país no pasan estas cosas, así que aquí la que lo “cuidaba” era yo. Era tanto su miedo que se aferró a mí como una lapa y desde ahí no nos volvimos a separar. Mis amigas se perdieron y era evidente que temían por lo que yo y Chris podíamos hacer. Lo que no sabían es que ya nos habíamos besado.

Nos perdimos por unas románticas horas hasta que por fin vimos un taxi que nos llevó al hotel, ya estábamos a salvo. Mis amigas estaban en la habitación y me miraron con cara de “sabemos lo que hiciste”, y se comenzaron a despedir de los extranjeros, pero yo no quería salir y no verlo jamás, y en eso Chris me tomó la mano y me retuvo en la habitación.

Definitivamente me odiaron, pero no me importó. En eso una de ellas me dice:

“Le voy a contar lo que acabas de hacer a Manuel”.

Era mi amiga, imposible que le contara, así que simplemente me quedé y les pedí que se fueran, y les hice una señal de “esta noche me toca”. Luego de eso, se imaginarán todo lo que pasó en esa habitación.

Hasta ahora todo perfecto; ¿el problema?: Manuel. ¿El otro? Chris sólo estaba en mi país por negocios, así que se tuvo que ir la mañana siguiente, pero prometió volver por mí… y yo le creí.

Cuando volví la mañana siguiente a mi casa, la escena que vi me partió el corazón. Estaba Manuel llorando, con un anillo en la mano. Mi amiga efectivamente le había contado todo. Su pena se transformó en rabia y después de abrazarme y decirme que me había elegido como la mujer con la que quería envejecer y que me iba a pedir matrimonio, me dijo que me haría la vida imposible. Yo no le creí, pero cumplió su promesa.

Con Chris nos escribíamos e-mails todos los días, incluso me llamó un par de veces mientras estaba en su país. Volvió a mi país antes de un mes, casi muero de la emoción a pesar de que no nos entendíamos casi nada (no hablo casi nada de inglés) pero yo sabía que me gustaba y que él me quería tanto como yo a él. Pero lo que no sabía, es que Manuel lo había contactado y amenazado, así que cuando nos vimos, él simplemente terminó conmigo. 

De ahí en adelante, Manuel se ha encargado de destruir cada una de mis relaciones. ¿Qué es lo que les dice a los hombres? No lo sé, pero todos salen corriendo, y esto fue hace 12 años.

 

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