Por Andrea Araya Moya
29 diciembre, 2015

Gracias por amarme tal como soy y no pretender cambiarme.

Desde que comenzamos nuestra vida juntos he aprendido a amarte de diferentes formas y a vivir distintos momentos contigo que, a diario, potencian cada vez más nuestro amor y nos une. Debo admitir que me siento afortunada de tenerte a mi lado y vivir experiencias increíbles y cada vez más novedosas, pues podemos mostrarnos tal como somos sin tener que sentir temor a lo que el otro pueda pensar.

Eres la mejor persona que tengo en este mundo y sin ti mis días no serían igual, ni yo tampoco sería la misma persona. Gracias por estar a mi lado siempre, y cuando más lo necesito. Gracias por sonreírme cuando estoy demasiado triste, y gracias por hacerme reír incansablemente hasta que ya no pueda más, porque haces que mis días sean más felices.

Gracias por consentirme hasta cuando mi mirada de cachorrito te convence, o cuando el tono de mis palabras al pedirte algo te hace aceptarlo sin explicaciones. Gracias por compartir tu locura conmigo y no juzgarme ni burlarte de lo ridícula que puedo ser a veces (incluso cuando me pongo a cantar o bailar dentro del auto o cuando voy caminando contigo).

Gracias por estar siempre pendiente de si estoy bien, si tengo hambre o si he descansado. Sobre todo gracias por satisfacer mis antojos de pizza en el momento menos pensado. Gracias por permitirme compartir mis fines de semana contigo sin siquiera preocuparnos por hacer algo, sino que simplemente enfocarnos en estar el uno al lado del otro.

Gracias por soportar mientras voy de compras y te hago esperar, en realidad tener a alguien que te acompañe es genial, pero más aún si es tu pareja. Gracias por escucharme y hacerme entender algunas cosas cuando estoy demasiado confundida.

Gracias por permitirme estar orgullosa por tus logros y admirarte cada vez que alcanzas eso que tanto quieres. Gracias por dejarme estar ahí a tu lado para felicitarte y celebrar junto a ti cuando las cosas resultan como esperabas. Gracias por amarme tal como soy y no pretender cambiarme, sólo inspirarme a ser mejor persona cada día.

Gracias por compartir la cocina conmigo y por decirme que he cocinado bien, incluso hasta cuando me ha faltado añadirle sal al arroz. Gracias por todos esos pequeños sacrificios que haces por mí, esos que te hacen no poner muchos impedimentos cuando te pido una foto de ambos, o cuando se me ocurre cualquier otra locura y me apoyas, aunque sea ridícula o no tengas ganas.

Gracias por estar ahí, a mi lado, compartiendo cada día de mi vida conmigo.

Puede interesarte