Por Macarena Salvat
2 diciembre, 2015

A veces es mejor que las cosas queden como están y dar vuelta la página de una buena vez.

Debo de admitir que una vez que todo terminó imaginé que podríamos ser amigos y seguir en contacto. Creí que sería más simple y que, incluso, me ayudaría a superar más rápido la ruptura. Pero me equivoqué. En realidad es imposible mantener una amistad con quien solías amar. Al menos de inmediato.

Traté, claro, pero era inevitable que todos los recuerdos vinieran a mi mente y me hicieran cuestionar por qué sucedió todo. Tuve ganas de reprocharle el haberme roto el corazón. Tuve ganas de vengarme, de hacerle sentir lo que yo sentí, pero no. Entendí que esa amistad no iba hacia nada positivo, porque yo aún no podía superar que no estuviésemos juntos, eso era lo peor. No podíamos hacer las mismas cosas. Era una amistad fría e incómoda. Y, aunque sé que algunas ex parejas sí pueden ser amigas, a veces es mejor que las cosas queden tal como están y demos vuelta la página de una buena vez.

Es inevitable que te invadan los recuerdos y a veces confundas las cosas, sobre todo cuando la ruptura fue reciente. Con el paso del tiempo puedes calmar el dolor, claro, pero mantener una amistad con quien amaste sólo te llevará al pasado una y otra vez, estancándote e impidiéndote seguir avanzando, y eso es lo que no debes hacer.

La vida siempre se encargará de decirte quiénes deben quedarse a tu lado y quiénes no, por lo tanto, si tu ex no está en esa lista, entonces no busques incluirlo. A veces es mejor que tomen caminos separados y sean cordiales entre ustedes, pero no más allá. No es bueno mezclar las cosas, sobre todo si hubo una relación de pareja antes.

Después de todo, ambos tienen derecho a rehacer su vida si quieren, pero nada les obliga a seguir en contacto y convertirse en amigos inseparables. Ya estuvieron juntos y, si no duró una relación, una amistad menos lo hará.

Sigue avanzando, da vuelta la página. El pasado debe quedarse donde está: atrás.

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