Por Andrea Araya Moya
11 diciembre, 2015

Es algo que viene completamente desde el corazón.

La relación sexual es uno de los momentos más importantes en una pareja que se ama. Se mezcla alma y cuerpo y se logra la conexión máxima. Sin embargo, a veces existen relaciones, o personas, que simplemente no pueden lograr una relación sexual plena, pero no porque tengan algún tipo de problema, sino que simplemente porque no desean a esa persona.

Es algo más allá de lo físico, y más allá del género. Sí, siempre se ha dicho que los hombres suelen no tener problemas para acostarse con diferentes personas, pero no es algo que los llene completamente. En el caso de las mujeres, la gran mayoría necesitamos sentir afecto o amor por esa persona para poder alcanzar de manera adecuada el clímax en la relación sexual. Tener relaciones casuales sólo provoca que nos cuestionemos o pensemos demasiadas cosas en ese momento. Es como una especie de ansiedad y preocupación que nos ataca justo en ese momento. ¿Me llamará? ¿Lo estaré haciendo bien? ¿Estará imaginando a alguien más? Lo que no pasa cuando mantenemos relaciones sexuales con alguien que sí amamos y conocemos.

No podemos relajarnos completamente porque dentro de nuestro subconsciente no queremos hacerlo tampoco. Por muy placentera que sea la relación sexual, a veces las mejores herramientas y movimientos sensuales, si no estás conectada mental y espiritualmente con esa persona, sólo sentirás un vacío y poca satisfacción. Para desear a alguien tenemos que sentirnos seducidos mentalmente por esa persona primero, no sólo por su físico, pues eso sólo es efímero.

Si no nos sentimos cómodos con esa persona tenderemos a rechazar esas instancias de intimidad y nos volveremos fríos e incómodos con respecto a tocarse mutuamente o a tener instancias más íntimas, pues no podemos sentir deseo por quien no nos provoca nada.

Y no puedes culpar a la otra persona, simplemente no te gusta.

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