Por Daniela Morano
13 marzo, 2019

El joven se habría reunido con un hombre que conoció a través de Facebook para venderle una consola de juegos, pero terminó con un disparo que le quitó la vida.

Lamentablemente, no todas las historias de amor tiene un final feliz. Para Sara Baluch, de 22 años, todo se veía cuesta arriba cuando su novio de 24 años, Mohammad Sharifi, le pidió matrimonio. Ambos estudiaron en la Universidad de Tennesseee y ya el pasado sábado contraerían matrimonio frente a todos sus seres queridos.

Sin embargo el pasado 19 de febrero, Sharifi fue asesinado en el estacionamiento de un edificio en Hixson donde habría acordado reunirse con un hombre llamado D’Marcus White, de 20 años, para venderle una consola Xbox One.

Doug Strickland/Chattanooga Times Free Press
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Allí mismo este le disparó a Sharifi, quien llegó al hospital ya muerto. Baluch fue la primera persona en llegar y cuando preguntó por su novio le dijeron que no se encontraba en el sistema. Minutos después una enfermera se le acercó para darle la lamentable noticia.

«Me tomó la mano y me dijo ‘lo siento mucho, le dispararon. No sobrevivió’. Sentí como si el mundo se cayera a pedazos alrededor mío. Sentí que me caía y me desmayé. Cuando desperté pensé que había sido todo un sueño, nos casaríamos en dos semanas. Lo había visto anoche», recuerda hablando con Daily Mail.

Doug Strickland/Chattanooga Times Free Press
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«No es justo. Le dije ‘lo siento por no poder protegerte’. Él me protegió cada día, y yo fallé», dijo sobre el momento en que debió reconocer el cuerpo de su novio.

El día fijado para su matrimonio, Baluch se vistió de todas formas con su vestido de novia y fue hasta el cementerio, a la tumba de Sharifi. Times Free Press capturaron fotos del emotivo momento, en que Baluch se arrodilló mientras lloraba a pedirle perdón a su fallecido novio.

Twitter
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Según le dijeron conocidos, su amor era tan «fuerte que no podía existir en esta tierra, que sólo la muerte nos separaría» y que «nuestro amor era de otro mundo, no pudo existir acá. Era demasiado perfecto y parecía poco natural».

Su padre, Mohssen Sharifi, dijo que «jamás olvidaremos  a Mohammad. Siempre intentaba hacer feliz a todo el mundo, me preguntaba si estaba bien. No siempre se encuentra gente así».

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D’Marcus, su asesino, fue arrestado y se encuentra en prisión.

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