Por Maximiliano Díaz
25 abril, 2018

Si Jean Paul Sartre, Simone de Beauvoir y el Che Guevara lo hicieron, ¿por qué nosotros no?

Unos de los conflictos (internos y externos) más grandes de todas las relaciones son los límites: te amo, pero ¿cuánto de mi vida deseo realmente compartir contigo? Todo el mundo está ocupado en sus propios asuntos: trabajos, cuentas, hipotecas, hijos (si es que los hay), proyectos personales. Hasta las cervezas con las amistades, paseos solitarios o deportes los domingos pueden ser parte de esto.

Generalmente, al identificar un nexo de cercanía con otra persona, el mito popular dice que debemos transarlo todo. Ya no importa cómo haya sido nuestra vida antes de haber conocido a esa persona especial. Conviene sacrificarse, comenzar algo nuevo juntos. ¿Por qué? Muy simple. Porque el amor es uno de los sacramentos más grandes que se reconocen en la sociedad. Y cuando (se supone que) lo encontramos, ya no hay nada que hacer. La vida cambia. Y ni siquiera nosotros tenemos la potestad para cambiar esa situación.

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“LAT”

Desde hace algunos años, la palabra LAT se ha difundido de a poco por Occidente. La sigla, nacida en los Estados Unidos, quiere decir Living Apart Together (algo así como Vivir juntos pero separados) y, tal como sugiere su nombre, se trata de personas que, mediante un acuerdo, han preferido priorizar otras cosas antes que su relación de pareja. Normados bajo esta lógica, se identifican como personas que no tienen problemas en tener relaciones, sentirse enamorados, e incluso estar dispuestos a entregar y mostrar aspectos importantes de sus vidas a otras personas. Sin embargo, no están dispuestos a compartir un techo, y eso es intransable.

La propuesta, que ha ganado más popularidad entre las parejas jóvenes (hasta los 35 años), y de personas divorciadas que inician una nueva relación, se ha ido expandiendo a velocidades bastante llamativas a lo largo del mundo. Según el portal Yahoo, cerca de un 10% de las parejas británicas, y hasta un 9% de las estadounidenses y canadienses se han decidido por esta forma de llevar sus relaciones.

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De acuerdo a un estudio del Centro Nacional para la Información Biotecnológica de los Estados Unidos (NCBI), las parejas LAT se suelen ver con mayor frecuencia en la comunidad homosexual, quienes, ahora con más libertades y aceptación social de su libre expresión afectiva, por fin pueden tener una pareja estable sin la necesidad de guardar algún secreto; sin embargo, no tienen mayores expectativas de formar un matrimonio. Presumiblemente por la carga social del vínculo, hasta hace poco permitido solamente a parejas heterosexuales.

Una mirada profesional

Según la escritora y psicóloga Celia Antonini, hay algunos elementos (tanto sociales como afectivos) que pueden ayudar a las personas a comprender, y tal vez adherir, al estilo de vida de las parejas LAT. Según la profesional:

“Hay que lograr entender la personalidad de cada uno y distinguir a los diferentes grupos en los que se establece este tipo de relación.

Tanto en un grupo como en el otro, la característica principal es que son personas seguras de sí mismas, ya que una persona con cierta necesidad de control no puede tener este tipo de relación”.

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De acuerdo al estudio de la NCBI anteriormente mencionado, las parejas decididas a no vivir juntas estarían buscando, más que un espacio de independencia, continuar recibiendo la misma cantidad y calidad de afecto que una pareja que comparte su vida en los espacios físicos, pero menos apoyo material de parte del otro. De esta manera, el no vivir juntos los ayuda en la división de las responsabilidades o los espacios que, en algún momento, podría llegar a significar momentos de tensión y conflicto.

Según Jacquelyn Benson, una gerontóloga de la Universidad de Missouri especializada en el estudio de las parejas LAT, la cultura de la inmediatez también ha hecho una tarea muy sencilla el llevar una relación sin ser cohabitantes. En la época de Facetime, Skype, los mensajes de texto, Whatsapp y el Messenger de Facebook, la comunicación, aunque no presencial, siempre llegará con rapidez. 

La periodista y escritora Judith Newman cuenta que ella y su esposo decidieron adherir al estilo LAT. Ambos vivían en Nueva York, pero estaban separados por más de 70 calles. Y Lo mantuvieron así por más de 25 años. Según un testimonio que entregó a la revista Glamour, es algo realmente beneficioso el estar lejos a pesar del enorme afecto que se siente por el otro:

“Algunas personas se casan para comenzar a vivir juntas, y todas esas cualidades que creen maravillosas del otro, comienzan a chocar contra aquellas que comienzan a pensar insoportables en la convivencia. Si no tuvieran que hacer eso, probablemente serían muy felices juntos”.

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Sin embargo, también es un hecho que no todas las parejas LAT están construidas bajo pura decisión y libertad. Estudios sociológicos han arrojado que muchas de ellas han preferido este estilo porque alguno de sus integrantes ha tenido experiencias traumáticas en otras relaciones, y que aún esperan lograr recomponerse para llevar una vida de convivientes más tradicional.

Pero, a pesar de todos los mitos y prejuicios que rodeen a este tipo de parejas, el compromiso no parece ser un tema cuestionable. Según Sasha Roseneil, profesora de la Universidad de Londres:

“La mayoría de las personas en relaciones LAT tienen una fuerte conciencia de que son una pareja, y muchos están en relaciones a largo plazo, en las que se sienten fuertemente comprometidos”.

El futuro de las parejas LAT

Novedosas, arriesgadas y poco comunes, desgraciadamente aún no hay demasiadas cifras que arrojen pronósticos para el grueso de las parejas que han decidido llevar una vida por separado. A pesar de que algunos sostienen que el amor bajo este contexto podría ser mucho más duradero, pues el tiempo juntos siempre será planeado, consensuado, y estará relacionado con el disfrute, lo cierto es que eso es solo una especulación, y hay muy poca claridad al respecto.

Según las conclusiones de otro estudio de la NCBI, publicado en 2016, y titulado “¿Por qué los compañeros íntimos viven separados? Evidencia en las parejas LAT a lo largo de Europa” de una muestra de 100 parejas LAT, y a lo largo de 4 años de seguimiento, un 45% disolvió su vínculo emocional, otro 35% se transformó en convivientes, y el otro 10% en un matrimonio. 

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Sin embargo, cabe destacar que la cifra europea podría distar bastante de la norteamericana, y esta de la latina. No se puede hacer un estimativo sobre la probabilidad de éxito en estos lugares. Pero Europa no deja de ser un importante precedente, pues se estima que el país con más parejas LAT del mundo es Suecia, alzándose con un 12%.

Parece ser que la única posible estimación futura es esperar a ver cómo se soluciona la vida de las parejas LAT. Pero, al menos según las cifras anteriormente expuestas, no parece algo descabellado intentarlo. Después de todo, en la época en la que nos despertamos para ir a trabajar, e intentamos darle todo el tiempo e importancia del mundo a nuestros propios asuntos, el amor, un sentimiento del que siempre estamos agradecidos y por el que nos vemos profundamente conmovidos, parece terminar chocando con nuestro deseo de crecimiento personal. ¿No sería más fácil que cada uno tuviese su propio techo? En ese caso, nadie pelearía porque las luces queden prendidas a deshoras, o por la falta de sueño por culpa de que el otro se haya quedado hasta tarde trabajando. Adiós a las discusiones confusas por limpiar el baños o lavar los platos. El momento de reunión significaría total disposición y comodidad. Tener conciencia del tiempo del que disponemos.

¿Y tú, probarías teniendo una relación LAT?

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