Por Pamela Silva
18 junio, 2018

Hasta Gordon Ramsay estará orgulloso de ti cuando dejes estos hábitos.

Lo he dicho mil veces y seguiré repitiéndolo hasta que me canse: cocinar no es sencillo. Lo peor de que no sea fácil, es que hay muchos malos hábitos que muchos compartimos que no nos dejan explotar ese posible genio culinario que se esconde en nosotros. 

La, inventada recién por mi, ansiedad culinaria es una de las grandes culpables de que nuestras magníficas cenas no sean tan magníficas como pensamos.

Si tienes cualquier de estos hábitos, aún estás a tiempo de recapacitar y eliminarlos de tu vida. 

1. Poner demasiada comida en el sartén

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Colocar demasiada comida de una sola vez en el sartén provoca que no se doren como esperamos y que tarden mucho más tiempo de lo que deberían, así que aunque sea latoso lo mejor es ir colocando las porciones de a poco.


2. Usar los sartenes antiadherente para cocinar todo

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Este tipo de sartenes son ideales para muchas cosas, pero no para aquellas que necesitan que estén realmente calientes y que el calor se distribuya por toda la superficie de igual forma, como los filetes, es mejor usar otra cosa.


3. Revuelves, das vuelta y pinchas demasiado la comida

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Cuando no somos expertos chef, tendemos a moverlos cada dos segundos para asegurarnos de que no se estén quemando o si es que ya está listo, pero esta impaciencia suele ser una de las peores cosas que le hacemos a nuestra comida ya que no le damos el tiempo de cocinarse como corresponde.


4. Poner los alimentos antes de que el sartén esté caliente

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De nuevo, todo es culpa de nuestra ansiedad cuando estamos cocinando, pero lo mejor es esperar entre 2 a 10 minutos -dependiendo de lo que estemos cocinando- para colocar los alimentos en el sartén, porque si no se demorarán más en cocinarse y terminarán todos pegados a la superficie del sartén.  


5. Creer que las especias y condimentos duran para siempre

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La triste verdad es que no, las especias, condimentos, hierbas y cualquier cosa que usamos para sazonar la comida tienen fecha de vencimiento, aunque no lo crean. Así que si llevas años usando el mismo frasco de pimienta, es posible que esa sea la razón de por qué tus cenas no quedan tan deliciosas como esperabas.


6. Usar aceite de oliva para todo

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Es posible que les encante el sabor que deja en ciertos alimentos, que sea más sano y que crean que lo están haciendo de oro al usarla para todo, pero la verdad es que no es bueno preparar todas las comidas con aceite de oliva.

Esto es porque se calienta muy rápido y comienza a emitir humo en muy poco tiempo, lo que deja un pésimo sabor en la comida. Así que si están preparando comidas que requieran altas temperaturas, no usen aceite de oliva.


7. Lavar el pollo antes de cocinarlo

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Aunque en este punto las opiniones son bastante controversiales y mientras algunas entidades incentivan que se lave el pollo antes de cocinarlo, otras como el USDA (Departamento de Agricultura de los Estados Unidos) está en contra de esta medida porque dicen que lo único que logran es propagar las bacterias que hay en el pollo.


8. Usar utensilios de metal en las ollas antiadherentes, siempre es mejor preferir los de madera

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Los de metal rayan y dañan la capa antiadherente del sartén, haciendo que con el tiempo está pierda completamente su efectividad. Así que para que su sartén siga siendo tan magnífico como siempre, prefiera las de madera.


9. No permitir que la carne descanse una vez que esté lista

Kzenon

Una vez que sacas la carne del horno, parrilla, olla o donde sea que la hayas hecho, lo que tendemos a hacer es cortarla de inmediato cuando lo ideal es dejarla reposar por unos cinco minutos, pasado este tiempo recién hay que cortar los trozos.

Esto es para permitir que la carne permanezca húmeda aún después de cortada y no se seque.


10. Verter el aceite usado en el desagüe es un gran NO, NO NO

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Es lo peor que puedes hacerle a tus cañerías, cualquier aceite usado -en lo que sea- debes botarlo en un basurero y no tirarlo por el desagüe mientras lavas el sartén, porque el aceite se solidifica y puedes terminar tapando las cañerías por no ser más responsable.


11. Abrir y cerrar el horno demasiadas veces

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Algo similar a lo que nos sucede con esto de dar vuelta y pinchar los alimentos a cada rato, nuestra ansiedad culinaria nos hace abrir la puerta del horno cada tres segundos para ver que la comida en el interior del horno siga en perfectas condiciones.

El problema es que al hacer esto terminamos arruinando lo que estamos cocinando -sobre todo, si es algo horneado- porque se genera una diferencia de temperatura muy fuerte.


12. Usas tazas para medir secas y húmedas como si eso no importara

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Si estás midiendo leche y después necesitar medir harina, vas a usar la misma taza sin antes lavarla o secarla. Y aunque pueda parecer que no afecta mucho a la medición, la verdad es que si lo hace, bastante (de hecho, es posible que esto haga que tus queques se arruinen).