Por Antonio Rosselot
30 agosto, 2019

ADVERTENCIA: el líquido contenido en estas fotos puede parecer sangre, pero no lo es. Sólo son litros y litros de jugo de tomate.

Todos los últimos miércoles de agosto, el pueblo de Buñol (España) se paraliza durante todo el día. Es la jornada más esperada de la semana, en la que se celebran las fiestas patronales del pueblo.

También es el día en donde todo el mundo se lanza tomates a la cara durante una hora.

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La Tomatina es una fiesta que se celebra en Buñol desde 1945, aunque hay muchas teorías de que su origen es mucho más antiguo. El mito dice que todo comenzó por una pelea circunstancial en la plaza central del pueblo, en donde ocuparon todas las verduras de un puesto cercano como arma de golpe.

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Luego, la tradición se fue estableciendo en la sociedad buñolense gracias a los vecinos, quienes a pesar de la prohibición de la policía, se preocuparon de que nunca faltaran los tomates. En 1959, la fiesta fue reinstaurada con una serie de reglas y condiciones para tener un mayor control del gran desorden que se formaba.

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Uno de los cambios que se hizo fue la inclusión del «palo jabón», una viga larga de madera que está encerada con alguna sustancia resbaladiza: una hora antes del lanzamiento de los tomates, alguien tiene que subir el palo y recuperar el jamón que está colgado en la parte superior. Cuando sucede eso, suena el primer petardo y se da inicio a la debacle.

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Durante la hora que tarda la batalla, pasan camiones repartiendo casi 150 toneladas de tomates a los «guerreros». Los tomates son entregados por grupos de vecinos del sector, quienes los tiran desde el techo del camión hacia abajo. Por otra parte, los luchadores sólo lanzan tomates sin parar.

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Cuando se cumple exactamente una hora de tomatazos, suena un segundo petardo y se acaba la lucha. El espectáculo posterior bien podría ser una imagen de una guerra mundial: ríos de jugo de tomate, de un rojo furioso, avanzan por las calles céntricas y la plaza principal de Buñol, dejando todo teñido a su paso.

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Con el paso del tiempo, La Tomatina ha ido ganando mucha popularidad a nivel mundial. Tanto, que desde el 2013 la fiesta tiene un aforo máximo de 22 mil personas. En ocasiones anteriores se llegó a tener alrededor de 45 mil personas en el evento, una cantidad inabarcable para lo pequeño que es el pueblo.

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Les dejamos con más fotografías de la fiesta de La Tomatina 2019, ¡un particular homenaje a la lucha y a los tomates!

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