Por Teresa Donoso
24 agosto, 2017

Creo que ya no puedo mirar mi desayuno como antes… ¿y tú?

No importa el calor o el frío que haga, si dormiste 10 horas o solo 5, los amantes del café no pueden decirle que no a su de café. Da igual si acaban de levantarse, si es media mañana o si acaban de almorzar: beber una taza es una necesidad.  Sin embargo, si no eres de los que disfrutan del café tal y como sale de la cafetera, puede que estés añadiendo elementos extras a tu amada taza que no sean de lo más beneficiosas para tu salud. 

¿Eres de los que usan algunos de estos ingredientes? Sigue leyendo para descubrirlo.

1. Productos en polvo para cortar tu café

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Especialmente los que dicen no contener lácteos. Estos productos en general contienen elementos tales como jarabe de maíz con un alto contenido en fructosa o aceites vegetales hidrogenados que intentan imitar la textura cremosa de la leche. Dicho componentes hacen de tu café una bebida alta en azúcares simples (que te entregan energía pero luego hacen que el azúcar en la sangre baje repentinamente y te sientas muy cansado) y grasas trans.Prefiere esto: cortar tu café con leche (descremada o entera) o incluso con leches vegetales si así lo prefieres. Conseguirás una textura parecida y un café mucho más saludable.


2. Shots de sabores

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Los sabores son muchos: vainilla, caramelo, avellana, canela, entre otros son y es difícil resistirse a ellos. Sin embargo si quieres evitar añadirle casi 19 gramos de azúcar a tu café, deberías intentarlo. Si bien consumir azúcar en sí mismo no es algo dañino, como ya comentamos, resultará en aumentos y bajas de azúcar violentas en tu sangre que descompensarán tu cuerpo y te harán sentir muy cansado.

Prefiere esto: si es posible, evitarlo, y si no, puedes infusionar tu café con una vaina de vainilla natural o trozos de canela. El mismo sabor pero natural.


3. Endulzantes que no vengan de una fuente natural

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Como la stevia por ejemplo, que es una muy buena opción para endulzar tu café y no tiene nada que ver con los endulzantes artificiales que tan populares se han vuelto en los últimos años. Si bien las conclusiones aún no son definitivas, cada vez existen más y más estudios que han comenzado a encontrar una conexión entre problemas con el metabolismo o con la flora intestinal que parecen tener directa conexión con estos endulzantes artificiales. Por otro lado, nunca es bueno ser extremos y en vez de darle un “no” rotundo a estos alimentos, lo mejor sería consumirlos en moderación.

Prefiere esto: extracto de stevia o, si te parece que el sabor queda bien, incluso miel. Estas dos alternativas naturales serán mucho mejor para tu café de la mañana.

¿Tienes alguna otra idea sobre cosas que no deberías poner en tu café? ¡Cuéntanos!

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