Por Javiera Oliden
7 agosto, 2017

Ahora da lo mismo si se me pierde el sacacorchos.

Cuando piensas en una botella de vino sueles pensar en una que tenga una tapa de corcho. Esto pasa porque durante años se nos ha dicho que es más sofisticado, y que tiene ese algo natural que le hace mejor al sabor del vino. Sin embargo, como cuenta el Huffington Post, últimamente los que saben de vino han propuesto que en realidad una tapa con rosca es una mejor opción por lejos.

¿Por qué hacer este cambio?

1. Dile adiós a ese repugnante vino con olor y sabor a corcho

No es que le haya caído un pedacito de corcho al vino lo que le da ese particular sabor, es que hay hongos naturales que viven en el corcho, los cuales al entrar en contacto con los químicos de limpieza en las botellas crean un químico conocido como TCA, o enfermedad del corcho.

Como les aseguró la experta en vinos Jessica Brady, 1 de cada 12 botellas presenta este problema, el que no ocurre en las tapas con rosca. Puede que parezca un número bajo, pero mejor cambiarse a rosca y evitar ese horrible olor a perro mojado o a sótano pasado a humedad.


2. ¿No tienes un sacacorcho a mano? No hay problema

Si hay algo que muestran los cientos resultados en Youtube de cómo abrir una botella sin sacacorchos, casi nunca tenemos uno a mano cuando lo necesitamos. Hasta los hay los que han tratado de abrir la botella con sus zapatos. El verdadero truco está en no comprar algo con corcho. 


3. Le hace mejor a tu vino

Al ser más hermético, la tapa con rosca evita que entre el oxígeno a la botella, lo que previene la oxidación. Es por esto que es mejor, en particular para vinos más jóvenes, ya sean blancos o rojos.

¿Te cambiarás? Cuéntanos en los comentarios.