Por Teresa Donoso
9 Agosto, 2017

Entender cómo te dominan es la clave para romper el círculo vicioso.

Conozco a muchas personas que llevan mucho tiempo perder un poco de peso y no lo logran. Comen bien, ejercitan con moderación y beben mucha agua y aún así no logran conseguir su meta. Por fuera parece ser que lo están haciendo todo bien, pero puede que los culpables de su falta de éxito ni siquiera se encuentren en la cocina. Si te intriga saber cómo las fuerzas exteriores sabotean tu camino hacia una vida más sana, entonces sigue leyendo.

1. La comida roja y anaranjada

Según la doctora Susan Albers, autora de 50 otras formas de sentirte mejor sin comida, nuestro cerebro responde ante estos colores pues asume que están llenos de vitaminas. Ese sería el caso, por supuesto, de las naranjas y los pimientos, y no, claramente, de los nachos y los pasteles rojos. El problema es que nuestro cerebro no lo sabe y los nachos tienen muchas más calorías que un pimentón rojo.


2. Comer en platos demasiado grandes

Un estudio demostró que si tu recipiente es más grande, entonces tendrás que comer más para sentir que estás consumiendo lo suficiente. De hecho, la investigación determinó que la gente consumía un 16% más de comida.


3. La comida que está a mano

Por alguna razón, tendemos a consumir la comida que tenemos a mano, incluso si no nos sentimos hambrientos. De hecho, un estudio determinó que las personas que mantenían bebidas gaseosas azucaradas y cereales siempre a mano pesaban casi 15 kilos más que quienes no mantenían dichos alimentos cerca.


4. Que otros coman cerca de ti

Esto es algo que todos experimentamos: alguien se sienta a comer algo cerca de ti e inmediatamente tú también quieres comer de lo mismo. Es inevitable sentir ese deseo, incluso si no tienes ni una pizca de hambre.


5. Mirar shows de comida

Creo que a todos les ha pasado que al ver un show de cocina les han dado ganas de comer algo similar al platillo que se muestra. Lo anterior fue ratificado por un estudio de la universidad de Cornell donde se indica que quienes veían muchos shows de cocina y hacían las recetas pesaban, en promedio, 5 kilos más que quienes no lo hacían. Al parecer, no toda la comida casera es saludable.

¿Te hubieras imaginado que los colores, los shows y lo que la gente hace a tu alrededor podía influenciarte de esta manera? ¡Yo no!