Por Teresa Donoso
21 septiembre, 2017

Un día me harté de ir al gimnasio, me senté a mirar la nevera y esto fue lo que descubrí.

Realmente me niego a creer que soy la única persona que odia ir a un gimnasio completamente lleno, con todas las máquinas ocupadas a las 7 u 8 pm luego de haber pasado todo el día en el trabajo. Claramente ir al gimnasio tiene muchos más beneficios que sólo perder peso: liberamos estrés, nos sentimos mejor y usualmente puedes hacer amigos y conocer gente interesante. Decirle adiós a mi matrícula no fue sencillo, me hice muy amiga de mis entrenadores y conocí gente increíble pero sabía que pronto llegaría el punto en el que no podría soportarlo más.

Fue ahí cuando me vi enfrentada al «¿y ahora qué?» ¿Cómo puedo seguir con mis metas sin poner un pie en ese lugar que me ayudó y guió por meses? Fue así cómo comencé a diseñar este sencillo plan que espero que también te sirva a ti.

1. Toma agua todos los días y reduce la ingesta de alcohol

Muchas veces el peso extra que tenemos tiene mucho que ver con el líquido retenido que tiene nuestro cuerpo. Para ello es clave beber agua todos los días y asegurarte de siempre estar hidratada. También puedes consumir alimentos que te ayuden a eliminar el líquido extra tal como te comentamos en un post anterior.


2. Cambia todos los granos simples por granos integrales

Sigue disfrutando de tus carbohidratos favoritos, pero prefiere sus versiones integrales: pastas y panes, por ejemplo y también arroz integral son una buena opción para mantenerte feliz, sin hambre y con mucha energía.


3. Aprende sobre tu gasto calórico

Antes de decidir de qué forma reemplazarás la actividad física que realizabas en el gimnasio, sería interesante que aprendas un poco más sobre tu gasto calórico, es decir, las calorías que necesita tu cuerpo. Todo depende de tu edad, género, actividad física y metas. Lo ideal sería que te asesoraras por un especialista y ¡recuerda! tu cuerpo necesita nutrientes para moverse y regenerarse por lo que ten cuidado de no empequeñecer demasiado tus porciones.


4. Camina todos los días

Caminar no sólo te permite mantenerte activa y despejarte luego de un día cansador, también sirve como un ejercicio especialmente si caminas de forma rápida o con peso en tu bolso. No tienes que caminar 5 kilómetros todos los días (aunque si es algo que te gusta, adelante, mi madre sigue insistiendo en caminar 3 kilómetros cada mañana), con que intentes caminar 30 minutos cada día sería más que suficiente. Si tienes la posibilidad, y si te gusta, correr o trotar de un lugar a otro también puede ser divertido e innovador.


5. Busca videos para hacer ejercicio en casa (o al aire libre)

Otra de las formas en las que decidí atacar este problema fue buscando ejercicios parecidos a los que hacía en el gimnasio para seguir motivándome. Ahora por las tardes al llegar a casa, me cambio de ropa, tomo mi mat de yoga, algunas de mis mancuernas y comienzo con la rutina que más me guste para el día. Esta semana estoy dedicándome a abdominales y puedes encontrar un rutina increíble en un post que compartimos el otro día.

Si de vez en cuando no tienes tanto tiempo pero te sigue gustando la experiencia de ir al gimnasio, podrías considerar mezclar ambas cosas y darte algunos días donde ejercites en casa y otros con tus amigos y profesores. La clave siempre está en encontrar el balance y lo que funcione mejor para ti, por lo que no tengas miedo de innovar y probar diferentes cosas.