Por Teresa Donoso
13 Julio, 2017

Ya ni sé qué comer.

Vivir en un mundo moderno tiene sus beneficios. Por ejemplo, todo es prácticamente instantáneo, desde la accesibilidad a información hasta la posibilidad de comprar lo que necesitamos en la tienda más cercana. El problema es que con tantos “avances” y comodidades se ha instalado en nuestras vidas el hecho innegable de que nada de lo que comemos parece ser realmente lo que es, algo que se debe a la gran cantidad de aditivos y preservantes que son añadidos día a día a nuestros alimentos para hacerlos durar más.

En general, los alimentos que más se ven perjudicados por este proceso son los que parecen ser menos costosos y más sabrosos, algo que en sí mismo debiese hacernos sospechar.

1. Leche condensada

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La leche condensada es deliciosa pero todos sabemos que tiene mucha azúcar. El término condensada indica que se ha evaporado gran parte del agua de la leche y se le ha añadido una alta cantidad de azúcar para darle sabor. Además, como se requiere una gran cantidad de leche líquida para conseguir una cantidad reducida de leche condensada, es mucho más alta en calorías.


2. Yogurt de frutas

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En el caso de los yogures de frutas podemos encontrar que, a menudo, contienen diversos ingredientes para estabilizar su textura y un contenido muy bajo de frutas. En los casos más extremos, especialmente en los yogures comercializados para los niños, la fruta es inexistente y, en cambio, se usan saborizantes artificiales.


3. Chocolate blanco

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El chocolate blanco no es exactamente chocolate, a pesar de su nombre. La razón se debe a que no contiene cocoa y en general se consigue al mezclar mantequilla de cocoa (pero no el extracto que se usa para hacer chocolate), sólidos de leche, azúcar, grasa de la leche y lecitina. Este último ingrediente ayuda a darle consistencia y forma a la barra.


4. Hojuelas de maíz

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Solemos pensar que son el cereal más nutritivo para comenzar la mañana, pero a pesar de venir fortificados con vitaminas, a menudo tienen varios endulzantes artificiales o ingredientes extras. Algunos de ellos son: azúcar, extracto de malta, sal, sabor a miel, entre otros.


5. Ketchup

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En algunos casos el ketchup no contiene suficiente tomate, independiente de lo que digan las etiquetas. Eso se hace aún más obvio al ver que en el listado de ingredientes podemos encontrar vinagre destilado, jarabe de maíz alto en fructosa, jarabe de maíz normal, sal, saborizantes naturales y cebolla en polvo.

¿Comes estos alimentos a menudo? ¿Crees que sería mejor consumirlos con moderación? ¡Cuéntanos en los comentarios.