Por Teresa Donoso
9 Agosto, 2017

En caso de que necesitaras más.

Casi todas las personas tienen un vino favorito, excepto aquellos que dicen no beberlo y que espero que en algún momento de su vida logren encontrar el camino hacia este delicioso alcohol. No sólo ayuda a acompañar las comidas, sino que también te entrega un momento grato donde puedes compartir una buena copa con tus seres queridos. Pero como si eso no fuese suficiente, beber vino puede tener un efecto positivo importante sobre diferentes áreas de tu salud.

¡Sigue leyendo para descubrirlas!

1. Le hace bien a tu estómago

Tal como indica Web MD, el vino tinto puede ayudar a incrementar la cantidad de bacterias buenas en tu tracto digestivo.


2. Podría ayudar con la depresión

Siempre y cuando se beba con mucha moderación (y tu doctor lo permita). Un estudio reciente citado por Women’s Running indica que beber entre dos a siete pequeños vasos de vino a la semana puede ayudar a mejorar los síntomas de la depresión.


3. También le hace bien al corazón

Diversos estudios han demostrado que los flavonoides y antioxidantes ayudan a disminuir el colesterol malo y mejoran la producción del colesterol bueno. Esto es exactamente lo que hacen los flavonoides del vino, y aunque algunas variedades pueden tener una concentración mayor que otros, todos sirven a la hora de cuidar tu corazón. Eso sí, la Universidad de California aconseja preferir el Cabernet Sauvignon.


4. Y puede contribuir a la pérdida de grasa corporal

Según Fit Sugar, nuevos estudios parecen indicar que un componente del vino, llamado piceatanol, podría bloquear las células grasas y evitar que se formen, ayudando a la pérdida de peso.


5. Además, podría ayudar a mantener una buena memoria

Los polifenoles, que se encuentran en sustancias como los frutos secos y el té, también están presentes en el vino y se cree que podrían ayudar a prevenir el riesgo de sufrir de Alzheimer’s.

¿Tienes un vino favorito? ¡Cuéntanos en los comentarios!

*Todos estos beneficios se obtienen consumiendo vino de forma moderada, es decir, no más de una copa cada día.