Por Javiera Oliden
17 agosto, 2017

Nadie es por naturaleza un agujero negro.

Aunque no hay nada de malo con tener hambre, es frustrante sentir constantes ganas de comer, incluso si acabas de hacerlo. Por mucho que te guste la comida, si no sientes sus efectos eventualmente se vuelve más desagradable que nada. Si quieres sentir saciedad por más tiempo y dejar de sentir que estás comiendo aire, estás son algunas cosas que puedes estar haciendo mal.

1. Te faltan comer proteínas, fibras y grasas.

Las tres contribuyen a generar una mayor sensación de saciedad. Aunque la mayoría de las dietas que están de moda hablan de la importancia de la fibra y proteínas, muchas veces en un intento de hacerle el quite a los kilos de las personas dejan de comer grasas. Miranda Hammar le dijo a Mind Body  Green, que comer comidas con grasas saludables como aguacate, semillas o frutos secos es un aparte importante de la dieta y que ayuda a mitigar el hambre.


2. Estás deshidratado

A veces el cuerpo interpreta la sensación de sed por una hambre. Es fácil cometer este error, porque el agua o líquidos de la comida pueden aliviar momentáneamente la sed. Es importante tratar de tomar la cantidad de agua necesaria, y que te preguntes cuándo fue la última vez que comiste versus la última vez que bebiste, si no estás seguro de cuál de las dos estás sintiendo.


3. Estás comiendo entre comidas muy seguido

Aunque se recomienda comer más veces al día en porciones más pequeñas, si estás constantemente comiendo cosas por aquí y allá, no alcanzas a generar la sensación de saciedad que una comida produce. Eso te da más hambre al largo plazo.


4. Estrés

No está nada mal tener una comida a la que acudes cuando has tenido un día especialmente malo, pero si constantemente tienes problemas emocionales o estrés, es algo que va a afectar tu alimentación y los demás aspectos de tu vida.  El nutricionista McKel  Hill le dijo a Mind Body  Green que es importante no ignorar las causas emocionales que nos llevan a comer de más.


5. Comer muy rápido

 

Si no le das tiempo a tu cuerpo para darse cuenta que comió, se nota, porque muy rápidamente vuelves a sentir hambre. Ya sea porque tienes poco tiempo, o mucha hambre, se recomienda desarrollar estrategias para comer más lento. Por ejemplo, comer con otros o beber agua.


6. Combina tus comidas de manera adecuada

No solo es importante consumir grasas, fibra y proteínas, como ya mencionamos, pero también saber combinarlas. Por ejemplo, la nutricionista Leah Silverman dice que un cambio tan pequeño como comer una manzana con mantequilla de maní o algo similar, te mantendrá sin hambre por más tiempo que solo comer una manzana.

¿Crees que cambiar una de estas cosas te ayudará a sentirte mejor?