Por Ronit Rosenberg
25 abril, 2018

¿Te gusta el chocolate caliente? OJO: tus riñones están en severo peligro.

Hay ciertas costumbres alimenticias que se hacen tan usuales y cotidianas, que jamás llegaríamos a cuestionar su impacto en la salud. Si todos lo hacen, ¿está bien, no? Es hora de que te enteres que no solo son las grasas y frituras las perjudiciales para tu salud. Eso que comes a diario sin ninguna preocupación, te puede estar haciendo un flaco favor a tu organismo.

Existen ciertos alimentos que por sí solos son muy favorables y sanos. Sin embargo, si se combinan con otros, pueden revertir su efecto positivo a algo negativo. Sí, porque la comida también puede hacer un tipo de corto circuito en el cuerpo y ni siquiera te estabas dando cuenta…

Si consumes algunas de estas 8 combinaciones, es hora que dejes el hábito ¡ya!

1. Chocolate + Leche

bon appetit

¿A quién no le gusta tomar un rico chocolate caliente viendo una película cuando llueve a cántaros afuera? A pesar de que el azúcar podría parecer el problema central, sucede que hay otro más relevante.

Si tomas un chocolate caliente de vez en cuando por placer, claramente no estás en peligro. Sin embargo, si lo ingieres como desayuno o constantemente durante la semana, es hora de que sepas que el chocolate cuando se calienta, libera en altas cantidades una sustancia llamada ácido oxálico. Ese ácido combinado con la leche de vaca produce algo denominado sales de oxalato, que se traducen en pequeñas dolorosas y peligrosas piedras en la orina que los riñones no pueden procesar. Si se exacerba, pueden transformarse en cálculos renales.


2. Vegetales + Limón

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Debo confesar que yo no puedo comer una ensalada de verduras sin un buen chapuzón de limón. Es muy delicioso pero ojo: nos está perjudicando, y no al esmalte de los dientes. Comer verduras, ojalá crudas, es muy importante porque entregan la fuente de minerales y vitaminas que necesita el organismo para su correcto funcionamiento.

Sin embargo, si las comes regularmente con limón, como yo, te tengo la mala noticia de que no estás absorbiendo la cantidad óptima de esos minerales y vitaminas. Hay ciertas hortalizas que requieren de grasas para su buen procesamiento y metabolización, y el limón impide aquello. Si te niegas a renunciar al limón (ya somos dos) un buen consejo es añadirle alimentos altos en grasas buenas a la ensalada, como la mitad de un aguacate o un puñado de almendras sin sal.


3. Pasta + Queso + Tomates

Taste

Por si no sabías, las pastas, que son parte del grupo de los carbohidratos altos en almidón, comienzan su proceso digestivo en la boca. El problema es que cuando las comemos con tomate estamos perjudicando aquel procedimiento porque la enzima bucal que cumple el rol de comenzar la digestión, es asesinada por los ácidos compuestos en el tomate. Todo eso se agrava más cuando tenemos presente la proteína del queso, y aún peor derretido. Reemplaza el tomate por verduras frescas al horno y puedes utilizar queso vegetal.


4. Huevos + Tocino

Gym Junkies

Creo que no hay que explicar por qué este plato es una bomba para el organismo. Los huevos fritos en aceite son muy altos en colesterol y todo se agrava cuando lo combinas con tocino; grasas y más grasas. El cuerpo debe hacer un tremendo esfuerzo para procesar todo esto, exigiendo de sobremanera al hígado y al corazón. Prefiere los huevos tipo fritos -con una pizca de aceite de oliva o coco en el sartén- o al agua, con verduras.


5. Salvado + Leche

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En el salvado se encuentra algo que se llamo ácido fítico, un componente que al unirse con el calcio de la leche produce un corte circuito en el cuerpo. Probablemente sentirás el estómago pesado y tendrás un tránsito lento porque al combinarse forman compuestos que son insolubles por el organismo. Si Te gusta mucho esta combinación y una forma de mejorar su efecto perjudicial, es cocer el salvado.


6. Avena + Jugo cítrico

Good Thymes and good food

Lo que ocurre aquí es muy parecido a lo de la pasta con el tomate. La avena es un hidrato de carbono complejo, y para que el cuerpo lo puede procesar es necesario de una enzima específica que cumple con ese trabajo.

El problema es que la enzima es muy susceptible a la acidez, por lo que si consumes avena y jugo de naranja o pomelo por las mañanas al desayuno, te sentirás muy mal durante el día porque no habrá el agente encargado de metabolizar lo que ingeriste.


7. Pizza + refresco gaseoso

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Ok, ni siquiera por separado suenan saludables, pero unidos son el dúo dinámico de la indigestión. Las bebidas gaseosas contienen mucha azúcar, elemento que no permite al cuerpo procesar la bomba de alimento que le has dado: carbohidratos, proteína de leche y grasas. Te sentirás con el estómago pesado. El gas tampoco ayuda para nada. Prefiere consumir agua sin gas o jugo sin azúcar cuando disfrutes de una pizza.


8. Pan blanco + mermelada

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El plan blanco el cuerpo lo procesa como azúcar. No hace distinción entre un pastel o una rebanada de pan. Comerlo con algún alimento que tenga además ya muchísima azúcar, es una muy mala idea porque provocarás que haya un peak de energía que luego se transforma en grasa para el cuerpo. Tampoco se recomienda ingerir alimentos que contienen levadura con azúcar, porque sucederá un proceso de fermentación, que perjudicará al estómago.

Y tú, ¿cuál consumes a diario?