Por Antonio Rosselot
3 mayo, 2021

Nadie obligó al pequeño Sebastián, oriundo de Sonora, a abrir su negocio de dulces y golosinas afuera de su casa; él quiso emprender para ahorrar y comprarse sus juegos. Sus padres le enseñaron el valor de esforzarse por un objetivo, y ahora el chico piensa en grande.

Generalmente nos espantamos cuando vemos a niños y niñas obligados a trabajar para ganar dinero y aportar en el hogar, sobre todo por la presencia de padres que en algunos casos se aprovechan de ellos.

Sin embargo, afortunadamente ese no es el caso del pequeño Sebastián, un niño de 8 años que reside con su familia en Empalme (Sonora, México). Con total apoyo de sus padres, el pequeño decidió comenzar con su primer emprendimiento y así ganarse un dinero para comprarse lo que más le gusta.

Sebastián, que cursa segundo de primaria, tiene un puesto de dulces, golosinas y snacks salados afuera de su hogar y ha logrado hacer varias ventas. Sin embargo, esta iniciativa implicó un trabajo de parte de Gisel y Rafael, sus padres, quienes le inculcaron el valor y el esfuerzo del trabajo.

Rafael Atondo / El Sol de Hermosillo

“Desde hace algunos días Sebastián y su hermana Ivanna nos pedían que les compráramos un juego, entonces su mamá tuvo una plática con ellos y les dijo que las cosas cuestan y que hay que trabajar, esforzarse, ahorrar y programar el gasto a realizar. Así fue como les sugirió la idea de que podían poner algún pequeño negocio para comenzar a obtener dinero y comprarse algo que se les antojara”.

—Rafael, padre de Sebastián, a El Sol de Hermosillo

Dicho esto, Sebastián lo estuvo pensando por unos días y de pronto llegó a pedirle ayuda monetaria a sus padres, cosa de poder instalar un puesto de dulces fuera de casa, juntar dinero y comprar el juguete que tanto quería.

De acuerdo a su padre, Sebastián no tiene vergüenza en hacer nada y es muy aplicado con su negocio, además de tener un olfato interesante para hacer crecer su emprendimiento: con las ganancias que le deje la venta “piensa volver a invertir, ahorrar y comprarse algunos juegos”, dice su padre.

Imagen referencial. (Blog L’Escalier)

Rafael compartió una foto del puestito de su hijo en las redes sociales para ayudarlo con la difusión de la venta, y en pocas horas el post se hizo viral; comenzaron a llegar los mensajes de apoyo y, lo más importante, los clientes.

“Ver la cara de emoción de mi hijo cuando llegaban las personas y al darse cuenta del alcance de la publicación, es algo que jamás podría pagarles. Él se ha emocionado muchísimo y yo se los agradezco infinitamente”.

—Rafael, padre de Sebastián, a El Sol de Hermosillo

Hay una diferencia muy importante entre este caso y el de uno de trabajo infantil: aquí Sebastián decidió emprender por iniciativa propia, y sus padres lo apoyan asegurándose de que el chico no consuma su infancia con el trabajo.

Imagen referencial. (OficinaEmpleo)

¡El valor del esfuerzo es uno de los más nobles de todos!