Por Antonio Rosselot
23 febrero, 2021

Lucia DeClerck (EE.UU) ha sobrevivido a la gripe española, dos guerras mundiales y las muertes de sus tres maridos. El COVID-19 fue un nuevo desafío para ella, pero lo venció gracias a una centenaria costumbre que repite religiosamente todos los días.

Lucia DeClerck, una mujer oriunda de Hawaii (EE.UU), se convirtió en una más de las sobrevivientes a la pandemia del coronavirus, después de haberlo contraído hace unas semanas. Pero lo que más increíble de todo es que Lucia tiene 105 años.

La anciana —nacida en 1916— se contagió de COVID-19 el pasado 25 de enero, día en que cumplió su edad actual. Dice haberse sentido asustada ya que no quería estar aislada del resto, extrañando las conversaciones diarias con sus colegas de la casa de reposo en la que vive, ubicada en Nueva Jersey.

Michael Neiman

De acuerdo a Michael Neiman, administrador de la casa de reposo, Lucia mostró apenas un par de síntomas —quizás porque ya había recibido su segunda dosis de la vacuna— y apenas en dos semanas ya estaba de vuelta en su cuarto, sosteniendo su rosario y portando con orgullo sus gafas oscuras y su gorro de lana.

Cuando la familia de la señora DeClerck supo que estaba contagiada, esperaron lo peor. Pero Lucia demostró la razón de por qué ha vivido tanto tiempo: ha sabido aguantar muchas situaciones complicadas a lo largo de su historia.

Shawn V. Laws O’Neil

“Estábamos muy preocupados, pero ella tiene una tenacidad increíble. Y también tiene ese rosario, todo el rato”.

—Phillip Laws, hijo de Lucia, a New York Times

Pero independiente de su resiliencia, Lucia asegura tener una terapia alternativa que la ayudó a superar el virus y el peligro. Una de sus miles de costumbres es, cada mañana, comerse nueve pasas remojadas en ginebra, las cuales ha consumido religiosamente casi todos los días de su vida.

“Se debe llenar un jarro. Son nueve pasas al día después de que reposen por nueve días”.

—Lucia DeClerck a New York Times

Imagen referencial. (A Well Styled Life)

Ya saben, gente. Está bien, las vacunas ya se están poniendo, pero nunca está de más conocer estas terapias alternativas, ¿no?