Nery de 67 años logró obtener la tenencia de sus pequeños nietos de 5 y 6 años y así sacarlos de un centro de acogida en el que se encontraban. Han formado una familia.

Cuando los padres no pueden o no quieren estar presentes, muchas veces son otros miembros de la familia quienes deciden hacerse cargo de los niños, para que tengan un hogar estable y lleno de amor.

Esta vez una abuelita de 67 años llamada Nery, ha decidido doblarle la mano al destino de sus nietos y luchar por conseguir la tutela permanente de ellos, a pesar de su avanzada edad. Ahora ya pueden estar todos juntos. 

Unicef

Contra toda clase de barreras administrativas de por medio, esta mujer logró que las autoridades judiciales le permitieran traer a sus nietos de 5 y 6 años a casa para brindarles un hogar, luego de vivir en un centro de acogida del gobierno.

Todo el proceso determinó que Nery sí cumple con los requisitos legales para la reintegración familiar de sus nietos, quien además demostró que les tiene mucho amor, afecto y cariño a los menores, que es una de las cosas más importantes.

Unicef

En todo ese proceso de reintegración familiar, intervino el programa por el Derecho a Vivir en Familia del Gobierno Autónomo Departamental de La Paz, a través del Servicio de Gestión Social (Sedeges), con la asistencia técnica de UNICEF y apoyo financiero de la Agencia Italiana de Cooperación al Desarrollo. Por ejemplo, a diciembre de 2019, 22 menores lograron ser reintegrados a sus hogares gracias al programa.

Unicef

«No los maltrataría de ninguna forma porque quiero que vivan bien, que no pasen lo mismo que su mamá y papá pasaron en la calle, consumiendo (alcohol)”, cuenta Nery, recordando el triste pasado, pero mirando el futuro de sus nietos con optimismo ante la llegada a su casa.

Sin embargo, y uno de los mayores problemas para darle la tutela a Nery, fue el tema de la edad. Al pensarlo su corazón se rompe y con lágrimas teme por el futuro, principalmente porque algo le puede pasar.

A pesar de todos los problemas que atraviesan por su cabeza, para esta abuelita la esperanza es lo último que se pierde y espera profundamente que su hija, la madre de los niños, pueda cambiar y «deje atrás la calle, el alcoholismo y la clefa para cuidar a los pequeños». 

Unicef (Foto de referencia)

Actualmente la nueva familia formada, sigue recibiendo el apoyo integral del programa Derecho a Vivir en Familia para evitar la desintegración y que los pequeños deban volver al centro de acogida.

Una historia que nos inspira.