Por Antonio Rosselot
10 septiembre, 2020

Don Pepe (Monterrey, México) debió dejar su trabajo de taxista por pertenecer al grupo de riesgo de contagio de COVID-19, pero eso no lo privó de generar dinero por otro lado. En su humilde puesto vende tacos de papa, deshebrada de res, chicharrón y frijol.

La pandemia ha dejado estragos en todos los países del mundo, pero el impacto que ha tenido en México sobresale respecto al resto: de acuerdo a cifras del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), se ha perdido más de un millón de empleos en el país, y los afectados y afectadas han tenido que emprender para mantenerse en pie.

Una de estas personas es don Pepe, un anciano de la colonia Valle de los Cedros, en Monterrey, que hace unos meses tuvo que dejar su trabajo de taxista por culpa de la emergencia sanitaria. Don Pepe pertenece a la población de riesgo, así que era un peligro que siguiera trabajando en el transporte.

vía FB: El Blog del Gordo

Por lo mismo, el abuelo no se rindió y decidió instalar un pequeño puestito de tacos al vapor afuera de su casa, el cual atiende desde muy temprano en la mañana.

La historia del anciano regiomontano fue compartida por la página de Facebook “El Blog del Gordo”, detallando que don Pepe vende taquitos de papa, deshebrada de res, chicharrón y frijol, desde las 9 de la mañana a la 1 de la tarde. Siempre se le ve con su cubrebocas, una olla y su humilde mesita para repartir los tacos.

vía FB: El Blog del Gordo

Además de su inspiradora historia, los tacos de don Pepe se ven maravillosamente ricos. Por lo mismo, la publicación se viralizó rápidamente y, al minuto, alcanza más de 7 mil reacciones y unos 1.500 compartidos.

Los comentarios de los cibernautas celebran la iniciativa del anciano, rescatando que tenga el ánimo y la motivación para seguir trabajando a pesar del constante riesgo que significa la pandemia.

vía FB: El Blog del Gordo

Además, varios se anotaron para comprar unos cuantos taquitos cuando pasen cerca de la casa de don Pepe, ubicada en calle Serbal 5301, colonia Valle de los Cedros, Monterrey.

¡Un ejemplo de humildad, superación y valentía!