Por Luis Aranguren
20 diciembre, 2019

Divertidos tronquitos podrán servir de paredes que agregarán una textura espectacular, la cual podrás sentir a cada mordisco.

Todos amamos las galletas de jengibre, es un sabor tan particular de la Navidad por el que siempre esperamos y con el que intentamos impresionar a Santa Claus en cada Nochebuena. Eso se hace mucho mejor cuando vienen con formas e inclusive se arma una casa.

Lo cierto es que conforme ha pasado el tiempo, el estilo de construcción de casa de jengibre se ha hecho innovador.

Instagram / Pretzel Cabin

Esto debido a que las paredes de galletas se suelen desmoronar, lo que hace a la casa muy poco resistente a los mordiscos. Es así como nace esta creación, la casa de jengibre con paredes de pretzel que probablemente resista al terremoto de tu hijo cuando quiera comerla de madrugada.

Si eres de las personas a las que no les gusta probar muchas cosas distintas, no importará porque el sabor es el casi el mismo y solo cambia la textura.

Instagram / Pretzel Cabin

Igual puedes acompañarlo de la forma que quieras, con crema, menta, gomitas y básicamente cualquier dulce que se te ocurra. No te hará falta inspiración pues Instagram tienes cientos de ejemplos de los cuales inspirarte.

Instagram / Pretzel Cabin

Solo debes conocer muy bien cómo armarlas paso a paso y empezando por la galleta Graham, una base fuerte donde todo irá pegado.

Instagram / Pretzel Cabin

Luego irán los pretzel, los cuales deberás apilar de forma progresiva hasta formar unas sólidas y resistentes paredes. Para que esto ocurra deberás usar un buen glaseado que permita que todo se pegue en su lugar y que al endurecerse no se derrumbe.

Lo demás dependerá básicamente de tu imaginación y capacidad de repostera, con los que le agregarás adornos y nuevos diseños interesantes.

Instagram / Pretzel Cabin

No todo es comer dulce de manera simple, puedes colocar cientos de cerezas en la entrada o tal vez un camino hecho por completo de M&M´s. Solo debes dejarte llevar y pensar en la sonrisa de tus hijos al ver tan magnífica creación.

Aún recuerdo las lindas casas de jengibre que hacía mi madre y puedo asegurar que son regalos de la infancia que nunca se olvidan y pasan de generación en generación.