Por Camilo Morales
18 enero, 2021

Luis Perales compró las semillas desde Taiwán aconsejado por un ingeniero agrícola. “La gente respondió bien con la compra. El 95% de los que que la probaron les gustó”, contó.

Si hay algo que puede producir extrañeza en el mundo de las frutas, esas son las sandías amarillas. Éstas provienen desde Asia, específicamente desde Taiwán y llegaron hasta Jujuy, Argentina, en donde se han transformado en furor. 

Eso explicó el principal productor de esta extraña fruta en Argentina, Luis Perales. Según contó al medio de la zona Todo Jujuyla semilla viene de Taiwán. Se logró conseguir, hacer una prueba acá de producción de varias variedades y anduvo bien“.

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Perales acotó eso sí que durante 2019 se hicieron cosechas que solo servirían para pruebas y que en 2020 estarían disponibles para su venta. Sin embargo, dijo que él era el único que producía sandías amarillas en la provincia, por lo que para él “sería bueno que hayan más productores, pero la gente respondió bien con la compra. El 95% de los que que la probaron les gustó“.

Una de las principales diferencias de la sandía amarilla con las tradicionales rojas es su falta de licopeno, un pigmento que se encuentra en tomates y otras frutas rojas, excepto en las fresas, que les entrega su característico color rojo. La semilla taiwanesa de la sandía amarilla fue presentada por técnicos y autoridades de la Misión Técnica China-Taiwán en 2010, según informó en ese momento ABC.

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Pero esa diferencia no cambia ni su sabor ni sus componentes alimenticios. Las sandías amarillas son más pequeñas que las rojas, porque pesan de dos a cinco kilos, pero también “son más jugosas“, según Perales.

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Y como toda fruta nueva y extraña, su venta suponía algo casi imposible para Perales, quien se arriesgó a comprar la semilla taiwanesa luego de recibir un consejo de un ingeniero agrícola. Fue así como las ventas se transformaron en un éxito. “No sabíamos si la íbamos a vender, pero gracias a Dios la gente respondió. Y el suelo también. El único limitante es el agua, porque en Palma Sola llueve poco“, detalló el productor.

Según contó a Todo Jujuy, fue contactado de otras ciudades como Buenos Aires y Córdoba para que así las sandías amarillas puedan llegar hasta otras latitudes de Argentina, y por qué no, de Latinoamérica.