Por Catalina Maldonado
31 julio, 2020

Esta deliciosa y esponjosa preparación en base a maní fue el bocadillo favorito de muchos durante la etapa escolar. Repetirlo ahora con tus hijos en casa, será volver el tiempo atrás.

Para aumentar tus ganas de comer algo dulce o de recuperar ese sabor que solo trae los mejores recuerdos, el conocido mantecol es la opción perfecta entre las golosinas del mercado. Esponjosa, crocante y con una buena dosis de maní, lo hacían ese predilecto a la hora de gastar las pocas monedas que tenías.

Y si bien, conseguir una barra de mantecol no es una tarea extremadamente difícil, en estos tiempos de pandemia, preparar uno en casa puede ser tu panorama ideal y sobre todo, tu snack favorito entre comidas. 

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El mantecol, por si no lo conoces, es un postre de origen argentino cuya marca comercial es “Mantecol”. Fue inventada y comercializada originalmente en 1940 por la empresa de dulces Georgalos pero hoy está a cargo de Nucrem.

Nucrem

A simple vista, podemos decir que un mantecol es una especie de turrón que se dice, es la adaptación de la halva griega, una variedad de dulces basado en pasta de sémola y que son muy populares en Medio Oriente. Pero la distinción la hace la mantequilla de maní. 

Nucrem

Si quieres innovar con tu familia o prepararte tu propia dosis de mantecol para pasar la cuarentena, no dejes pasar esta receta sencilla para quedar como dios o diosa.

Ingredientes

-200 gramos de maní tostado y pelado (sin sal)
-Dos cucharadas de aceite
-1 clara de huevo
-150 gramos de azúcar
-2 cucharadas de agua
-1 cucharada de miel
-Cacao amargo (opcional)

Procedimiento

Pon el maní en una procesadora de alimentos, y cuando esté bien triturado, añade 2 cucharadas de aceite y sigue moliendo hasta lograr una pasta.

Asimismo, en un olla agrega el azúcar, las cucharadas de agua y miel. Déjala hervir a fuego bajo y sin revolver. En otro bowl, bate la clara de huevo hasta alcanzar el punto nieve.

De este modo, cuando las burbujas del almíbar sean grandes y tenga un color oscuro, ya está listo para vertirlo sobre la clara. Bate constantemente hasta que se enfríe.

Incorpora a la mezcla la pasta de maní que habías preparado y si quieres, añade una cucharadita de cacao amargo.

Cubre un molde con papel mantequilla y vierte la mezcla en su interior. Emparéjala con una espátula para que quede muy apretada.

El último paso es meter el recipiente al refrigerador por 3 horas. Transcurrido ese tiempo, sácalo del frío y córtalo en barras con un cuchillo.

¡Una deliciosa y fácil receta que te llevará a tus mejores recuerdos!