Por Francisco Lira
30 julio, 2017

Esto te hará perder la razón y probablemente la línea. Pero si lo piensas… probablemente valga la pena. Este pastelito recién horneado, impregnando la casa de un olor celestial, que se corta suavemente con el tenedor y que rebalsa un chocolate caliente y magnífico. No creo que sea necesario decir más.