Nadie creerá que son caseros.

Uno de mis placeres culpables ahora se hizo realidad con creces. Jamás en mi vida había probado aros de cebolla más sabrosos y crujientes cómo los de esta receta. Inténtalos un día que tengas invitados a comer. Te aseguro que no creerán que son caseros, hasta que les muestres este video.

¡Una delicia!