Por Camilo Morales
18 enero, 2021

“Si tú no sabes leer y escribir, o si conoces a alguien así, te invito a que vayas a donde enseñan, para que, los que saben más nos compartan su conocimiento”, agregó Justina Rojas Flores, de 78 años. Quien incluso ganó un concurso el año 2019 con el cuento “La Mazorca”.

La edad a veces puede parecer un obstáculo al momento de aprender cosas que las personas adquieren cuando son pequeñas, ese el caso de leer y escribir. Pero para Justina Rojas Flores, una mujer de 78 años de Puebla, México, esto no pareció quitarle las ganas para estudiar, e incluso, ganar un concurso literario estatal. 

Según informa El Sol de Puebla, Justina aprendió a sus 63 años a leer y escribir, algo que fue motivado por sus profesoras, quienes la ayudaron en ese proceso.

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Ella contó que estuvo a punto de dejarlo porque le avergonzaba asistir a clases, “pero las maestras me decían ‘sí puedes, Justina’, entonces, seguí tomando clases y gracias a ellas fue que aprendí. Después de dos años, escribí La Mazorca, que está dedicado a la comunidad de San Miguel Espejo“.

Para Justina, aprender a leer era algo muy útil a pesar de la edad. Según dijo, en su pueblo era muy común ver que los adultos mayores se negaban a estudiar. “Aquí dicen: ‘¿ya para qué voy, si ya me voy a morir?, ya estoy vieja’; pero cuando necesitan rellenar hojas para algún trámite andan buscando quién les ayude y dicen ‘rellénalo tú, porque yo no le entiendo nada’. Aunque se les invita a tomar clases, luego se aburren y ya no van“, contó Justina.

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Sin embargo, este no es el primer acercamiento de Justina con las letras. Las primeras veces que ella empezó a estudiar para aprender a leer y escribir fue cuando tenía 22 años, en el año 1964. En ese momento, ella tomó clases en la inspectoría de su localidad hasta cuarto grado.

Pero según contó, no aprendió nada porque solo sabía hablar la lengua náhuatl. “El maestro nos hablaba en español, pero no le entendíamos“, detalló.

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Fue así como tras cuatro décadas Justina volvió a interesarse por estudiar. Además, contó con el apoyo del Instituto Estatal de Educación para Adultos de la zona de San Miguel Espejo, para participar en un concurso de literatura en donde escribió La Mazorca, que fue premiado en 2019.

“Si tú no sabes leer y escribir, o si conoces a alguien así, te invito a que vayas a donde enseñan, para que, los que saben más nos compartan su conocimiento”, agregó Justina, quien con su caso dejó claro que nunca es tarde para aprender.

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Hay que recordar que, según datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), en la zona donde vive Justina viven 2.267 personas, las cuales están en su mayoría en índices de pobreza. Eso podía afectar al momento de educarse, debido a que tienen otras preocupaciones como trabajar y ayudar con la crianza de los hijos.