Por Antonio Rosselot
28 julio, 2020

Si ya estás cansado/a de los tomates insípidos del supermercado, este es un primer paso para salirse de esa industria y tener los propios, cultivados con cariño y amor.

Hace unos días les hablábamos de una zona en Chile donde se estaba rescatando el cultivo de los tomates «con sabor a infancia», esos llenos de sabor y color, y libres de transgénicos y preservantes industriales.

Dicho esto, realmente vale la pena sentarnos y darnos cuenta de lo malo que es el sabor de las verduras de supermercado, en especial los tomates. No es normal que una malla de tomates dure dos semanas en el refrigerador, y eso es porque están totalmente alterados y no son frescos.

Bueno, si es que no tenemos un campo o jardín grande para plantar, esta opción es la más adecuada en caso de que quieran comenzar sus propios cultivos.

Hoy les traemos las instrucciones para que hagan unos útiles maceteros colgantes para tomates, a base de botellas de plástico. Sólo se necesita un mínimo de ingeniería y método al seguir los pasos, ¡así que manos a la obra!

Ecoinventos

Materiales

– Botellas de plástico PET de 2 litros

– Cuchillo cortacartones

– Tijeras

– Palillo

– Filtro para café

– Cuerda

– Plántula de tomate (planta en etapa de crecimiento)

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Instrucciones

1. Lavar la botella de refresco y retirar la etiqueta. Cubrirla con cinta negra o pintura para proteger las raíces de la luz.

2. Cortar la parte inferior de la botella con el cuchillo, cuidadosamente. Luego, invertir el resto de la botella y tapar el agujero con la parte cortada de la botella (ver foto). Debería encajar cómodamente.

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3. Hacer dos agujeros simétricos en lados opuestos de la botella, para armar el sistema de sujeción. Asegurarse de que los agujeros estén a la misma altura para que no se desequilibre el macetero.

4. En la cola de la botella —que está introducida en la parte más grande—, hacer 10 o 15 agujeros pequeños para que funcione como regadera.

5. Tomar la planta de tomate —ojalá una variedad no muy grande, como la cherry— y pasar su tallo principal por el filtro de café, atravesándolo. Envolver el filtro suavemente sobre la base que cubre la tierra (ver foto).

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6. Sacar la planta por el cuello de la botella, pasándola por la boquilla hasta que el filtro de café llegue al tope. Este impedirá que la tierra caiga por la boquilla de la botella.

7. Colocar la botella boca abajo y rellenar el espacio restante con tierra. Dejar espacio para el dispensador de agua.

8. Pasar un palillo a través de los agujeros en la (ahora) parte superior de la botella. Luego, fijarlo con la cuerda o un trozo de alambre.

9. Llenar con agua el depósito de la botella y colgarla en el espacio deseado.

Ecoinventos

¡Será el primer paso para tu futuro huerto casero!