Por Luis Aranguren
23 abril, 2021

“Traté de crear una burbuja para así poder encerrarme, para aislarme del mundo que me parecía demasiado aburrido, ruidoso y maloliente”, dijo Alain Verschueren sobre su invento.

La llegada del coronavirus ha sido una situación de estrés en todo el mundo, no solo por el hecho de encerrarnos en casa por protección sino también por tener que usar mascarillas al salir. Claramente valoramos su protección, pero es molesto no poder respirar bien o tener que aspirar el mismo dióxido de carbono que expiramos constantemente.

Esto ha hecho que el mundo pierda su color para muchos, sus vidas se han llegado a sentir miserables y hay quienes han decidido encontrar una solución.

Reuters

Para el artista belga, Alain Verschueren, la solución ha sido un casco lleno de plantas medicinales con la capacidad de absorber todo lo que bota y transformarlo en oxígeno. Aunque hay que aclarar algo, para él no es solo una opción para dejar atrás la mascarilla sino también una forma para aislarse del mundo.

Él lo llama “oasis portátil” y por su composición casi cerrada, forma una especie de invernadero que le permite caminar por la calle aislado del mundo y las enfermedades.

“Traté de crear una burbuja para así poder encerrarme, para aislarme del mundo que me parecía demasiado aburrido, ruidoso y maloliente”

–Alain Verschueren dijo a Reuters

Extrañamente o tal vez como algo esperado, su invento no ha tenido el efecto que describió pues lo ha hecho popular y por ende más cercano a quienes desean conocerlo. Cuando lo ven pasear por las calles, es difícil no querer pedirles una foto. Afortunadamente, él accede sin ningún problema.

Reuters

Según el artista, este invento no fue creado en pandemia sino 15 años atrás cuando ya tenía una comprensión de lo que significaba el mundo para él. La cuestión es que justo ahora es útil, por lo que espera crear conciencia en las personas sobre el cuidado del medioambiente y la contaminación acústica.

Quiere demostrar que sus plantas son suficiente para protegerlo de la enfermedad, por lo que el mundo debería dedicarse a proteger el ambiente también pues al final del día ahí está la cura.

No imaginamos lo incómodo o pesado que será su casco, pero está diseñado para que se apoye en sus hombros y la planta rodee todo su cuello. De ese modo puede respirar con tranquilidad el oxígeno que constantemente producen sus plantas medicinales, mientras se aísla del sonido exterior.

Reuters

Esperemos que sea funcional y no se exponga al peligro, solo un médico podrá comprobarlo. Lo importante es el mensaje que desea transmitir.