Por Florencia Lara
26 mayo, 2022

Las tildaron de “parlanchinas” y el chiste no hizo mucha gracia.

Desde hace décadas, incluso siglos, las mujeres a través de la historia han debido pelear contra los estereotipos de género, y el machismo impuesto en la sociedad. A pesar que en los últimos años se ha avanzado en materia de inclusión, el joven Federico Arreola, fue enfático en recordar que las mujeres siguen expuestas a insultos “sutiles” en el día a día.

BBC

Federico Arreola es un joven, oriundo de Ciudad de México, quien no es experto en estudios feministas ni tampoco se ha especializado en las conductas de la sociedad machista, pero aun así decidió dar su opinión frente a los estereotipos de géneros que las mujeres enfrentan en todos lados.

El muchacho decidió ir a Casa Ó, un pequeño restaurante de Lomas de Chapultepec, México, para poder disfrutar de un rico desayuno. Transcurrido un tiempo Federico sintió la necesidad de ir al baño, por lo que se dirigió a él.

Al llegar le llamó su atención que la puerta del baño de hombres estaba escrito con un impreso de vinilo decorativo la frase “bla”, mientras que el la puerta del tocador de mujeres decía “bla, bla, bla” varias veces, aludiendo que las personas del género femenino suelen hablar más.

Federico Arreola

“Tuve necesidad de ir al baño y me pareció lamentable lo que vi: Las mujeres son parlanchinas; los hombres, discretos. No molesten, señores machitos del restaurante Casa Ó”.

Federico  Arreola a Sdpnoticias.

Federico regresó a su mesa con un sentimiento amargo por la burla que recibían sutilmente las mujeres del restaurante. Al sentarse se lo comentó a su amigo, quien no le dio mayor importancia clasificando como un “micromachismo inofensivo”.

“Al salir del restaurante lo comenté con un amigo y este me dijo que exagero, que eso, en el peor de los casos, es un micromachismo inofensivo con el único propósito de hacer un chiste”.

Federico  Arreola a Sdpnoticias.

Inquieto y poco convencido por la respuesta de su amigo, Federico consultó a dos expertas feministas qué pensaban de la decoración del baño de Casa Ó. Su conclusión fue que en realidad, no era un chiste y que los micromachismo no tienen nada de graciosos para el joven.

Casa Ó

El muchacho no quiso dejar pasar el “chiste” de mal gusto del restaurante como una broma inofensiva hacia las chicas, por lo que Federico relató su experiencia a través de una columna de opinión en el medio Sdpnoticias, y visibilidad una vez más la lucha contra los estereotipos de género que tienen las mujeres.